EL POLICÍA ACUSADO DE MATAR A WALTER BULACIO DIJO SER INOCENTE
El comisario Miguel Angel espósito, único policía imputado por la muerte de Walter Bulacio, ocurrida en abril de 1991, aseguró que el chico “no fue torturado ni golpeado al momento de la detención, ni en la comisaría” 35 de esta capital, dijo que lo trató “como a un hijo” y se proclamó “inocente”.
“Lo traté como a un hijo”, sostuvo Espósito al señalar que el joven se descompuso en la seccional y fue él quien llamó al servicio de emergencias médicas municipal en dos oportunidades.
Por primera vez desde que se produjo la muerte de Bulacio, Espósito habló en un reportaje concedido a la revista Cuarto Intermedio, que publicó una extensa investigación sobre el caso que parece determinar que al joven, contrariamente a lo denunciado, no lo mató la policía. Y eso fue admitido en varias oportunidades por la propia familia de Bulacio en el expediente que aún sigue abierto en la Justicia, a cargo del juez Facundo Cubas.
Espósito dijo ignorar cómo murió Bulacio, pero añadió: “Por lo que me enteré después y por la causa penal, habría sido producto de un derrame cerebral causado por un defecto congénito”.
Espósito sostuvo que Bulacio -arrestado en cercanías del estadio de Obras Sanitarias, cuando esperaba para entrar a un recital de Los Redonditos de Ricota- “no fue torturado ni golpeado al momento de la detención, ni en la comisaría” 35ª, adonde fue trasladado.
El oficial dijo que trató a Bulacio “como a un hijo” y se proclamó “inocente” por su muerte, que diversas denuncias atribuyeron a supuestos tormentos.
El artículo sostiene que “el 22 de abril de 1991 el médico Cristian Gustavo Quijano Guesalaga remitió un informe al entonces juez de la causa, Víctor Pettigiani, consignando que Bulacio había ingresado allí el día anterior con factibles antecedentes de traumatismos a nivel de cráneo, según relato de familiares, derivado de los hospitales Fernández y Pirovano”. Pero “una tomografía computada craneoencefálica demostró la existencia de un importante hematoma intraparenquimatoso cerebral profundo izquierdo con efecto de masa, no observándose signos traumáticos en planos óseo, tegumentario o meningeo”, lo que virtualmente descartaba la existencia de golpes.
“El 26 de abril, cuando Bulacio ya había muerto, los forenses Ricardo Risso y Daniel Crescenti, del Poder Judicial, realizaron la primera autopsia. «Consideramos que la etiología (de la lesión cerebral) sería no traumática… La muerte de Bulacio fue producida por hemorragia cerebral espontánea no traumática»”, según refirió Cuarto Intermedio.
El 25 de junio de ese año se realizó la segunda autopsia, esa vez con la presencia de un perito puesto por la familia Bulacio, el médico Marcelo Ernesto Brizio. “Los estudios anatomopatológicos macro y microscópicos evidencian que el joven Bulacio presentó un cuadro de hemorragia cerebral espontánea no traumática (…), se identificó una malformación de origen congénito angiomatoso ubicado en el plexo corroideo izquierdo. Este hallazgo tiene significado respecto a que el joven Bulacio era portador de una patología vascular de base que justifica la hemorragia cerebral descripta”, sostuvo el informe de esa necropsia.
Espósito, procesado por “privación ilegal de la libertad”, fue sobreseido en dos ocasiones por el delito de “lesiones seguidas de muerte”, ya que la Justicia no encontró pruebas de que el joven hubiera sido golpeado o torturado.
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