“El policía herido es un trofeo”
“Recién me está cayendo la ficha. Diez centímetros más arriba hubiese impactado en el cuello o la cabeza”. Así comenzó Pablo Cejas, el relato sobre el evento que protagonizó en la mañana de ayer, minutos después de las 8, cuando una bala impactó en su chaleco mientras se encontraba de servicio.
En diálogo con LT9, el cabo de la brigada Motorizada contó el hecho en el que, por tercera vez, salvó su vida casi milagrosamente. “Nosotros a las 8 AM tomamos servicio en la brigada motorizada y la orden siempre es la misma: abastecer de combustibles las unidades en una estación de servicio que está fija en zona norte”, dijo.
Para cumplir ese objetivo, junto a cuatro compañeros “tomamos J. Paso, doblamos en el rulo de Cilsa para ir por circunvalación oeste y ahí hay una curva en la que se debe disminuir la marcha, frente a una obra en construcción”. En ese trayecto, Cejas sintió “un fuerte impacto en el lado derecho pecho lo que me hizo perder la estabilidad y caí al piso”.
Inmediatamente, sus compañeros detuvieron la marcha, descendieron de sus móviles y “se arrojaron arriba mío para darme protección”. Mientras esto pasaba, al agente le “me faltaba el aire y no entendía nada”. Hoy, a 24 horas del hecho, el uniformado agradece la rápida actuación de sus colegas que “no midieron el riesgo físico y respondieron a la altura de las circunstancias”.
Los uniformados procedieron a comunicaron la novedad por radio. Rápidamente, hasta el lugar llegaron varios celulares procedentes de todos los puntos de la ciudad. En uno de esos vehículos “me trasladaron hasta el hospital donde los médicos me estaban esperando y me dieron las curaciones”, describió el muchacho.
Pablo no ocultó el temor que muchas veces sienten los oficiales de servicio cuando atraviesan determinadas zonas del ejido urbano. Según dijo, “tenemos la costumbre de, cuando pasamos por barrios conflictivos, manejar con una mano y la otra la llevamos en el arma”. Incluso, aseveró que desde el Servicio de Emergencias 911 “nos impiden meternos en algunos barrios porque como motoristas estamos más expuestos pero el llamado de apoyo de un compañero nos lleva a meternos igual”.
Sobre la agresión que sufrió, reconoció que atacar a los agentes “se está poniendo de moda. El policía herido es un trofeo. El supuesto imputado ahora es héroe en el barrio”, afirmó.
Después de varios episodios similares que atravesó, Cejas capacita a compañeros de trabajo en la importancia de portar el chaleco antibalas. “Tengo varios enfrentamientos en mi historial, fui herido dos veces de arma de fuego y las balas siempre impactaron en el chaleco”, contó. Pese a que reconoció que “en verano es muy pesado” portar la prenda de vestir ya que “es mucho el calor que uno soporta, yo digo que más calor hace en un cajón”, concluyó.
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Pablo Cejas, cabo de la brigada motorizada
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