EL PRESIDENTE DE ITALIA LE ENCARGÓ A BERLUSCONI QUE FORME UN NUEVO GOBIERNO
El presidente de Italia Carlo Azeglio Ciampi, anunció hoy que le encargó a Silvio Berlusconi que continúe como primer ministro y forme un nuevo gobierno, y contó que éste aceptó a pesar de haber presentado su renuncia el miércoles.
Ese día, después de una serie de marchas y contramarchas, el zar de los medios de comunicación en Italia tuvo que dimitir ante la pérdida de poyo que había sufrido en los días anteriores por parte de los partidos políticos que formaban la coalición de Gobierno.
Ciampi tenía la posibilidad de disolver el Parlamento y convocar a elecciones anticipadas, o designar un premier que organice un nuevo gobierno. El presidente, luego de realizar varias reuniones con diferentes líderes políticos para tantear con cuánto apoyo seguía Berlsuconi, se reunió con él para pedirle que continúe en funciones con un nuevo gabinete.
La estrategia de renunciar y reorganizar inmediatamente un nuevo gobierno es frecuente en el complicado sistema político italiano, y fue usada por otros primeros ministros para fortalecer a coaliciones debilitadas.
Berlusconi dijo que el nuevo ejecutivo comenzará a trabajar “lo antes posible”. “Espero que el juramento (de los miembros) tenga lugar el sábado (…) Tengo intenciones de ir al Parlamento a principios de la próxima semana para obtener un voto de confianza”, afirmó en una breve declaración tras su encuentro con Ciampi.
El nuevo gobierno que anunciará en breve Berlusconi será el número 60 desde el final de la II Guerra Mundial. Los expertos no prevén que se produzcan cambios significativos en el nuevo gabinete del primer ministro conservador.
La crisis política que atraviesa Italia se desató tras la debacle electoral de la coalición de centro derecha que encabeza Berlusconi en las elecciones regionales de hace casi tres semanas, en las que la centroizquierda, aglutinada en torno al ex presidente de la Comisión Europea Romano Prodi, se hizo con el control de once regiones.
La formación de Berlusconi sólo obtuvo el control de dos regiones y perdió el gobierno del Lazio, donde se halla Roma, considerado un bastión clave y referente electoral de cara a cualquier comicio a escala nacional.
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