EL PRESIDENTE DIJO QUE NO LE TIENE NADA QUE REPROCHAR A LAVAGNA
Ayer el Gobierno le bajó el tono a las críticas contra el ministro Roberto Lavagna por las complicaciones que obligaron a postergar el canje de la deuda. Después de una semana atravesada por las tensiones, el presidente Néstor Kirchner aplacó los ánimos desde Chubut. Lo hizo diciendo que “no tengo reproche alguno” contra Lavagna a raíz de las demoras en la operación. Y se mostró “optimista” por el resultado del canje.
“El reproche es para Berlusconi”, agregó enseguida Kirchner en alusión al primer ministro de Italia, país que mantiene una posición muy crítica sobre la oferta a los acreedores.
El Presidente habló ayer durante la inauguración de una planta pesquera en Puerto Madryn. Allí dio por terminado el episodio que arrancó el jueves pasado, cuando Lavagna le comunicó a Kirchner —que estaba en Costa Rica— que el Bank of New York (BoNY) se había retirado de la operación. Desde entonces, el ala política del Gobierno deslizó críticas contra Lavagna y su equipo por “falta de previsión”.
Más temprano, en Buenos Aires, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, también negó que se hubiera producido un distanciamiento entre Kirchner y Lavagna. “Cuando uno está trabajando los problemas aparecen y esto es lo que ha pasado. Ha aparecido un problema, debemos resolverlo, seguimos adelante y no hay que dramatizar”, deslizó.
“El Presidente es el Presidente y los ministros somos sus ministros. El Presidente es el que conduce el equipo de ministros y nosotros recibimos las instrucciones de nuestro jefe, como en cualquier empresa”, añadió.
Durante una semana, Lavagna recibió críticas en privado por las demoras con el canje, aunque los reproches trascendieron los despachos. Algunos funcionarios cercanos a Kirchner no ocultaron su intención de “poner en caja” al ministro y dar una fuerte señal de disciplina. Ayer, el Presidente dio por terminado el escarmiento, y salió a avalar públicamente a Lavagna.
Además de las complicaciones del canje, la relación con Lavagna se había tensado durante las negociaciones con China, porque el ministro no estaba de acuerdo con la decisión de reconocer a ese país como “economía de mercado”. Después se sumó otro punto de fricción, cuando el Gobierno dejó al ministro al margen de los anuncios del paquete de medidas sociales para fin de año.
Ayer, Lavagna se mantuvo al margen de las polémicas. A primera hora de la tarde se reunió con el dirigente opositor italiano Massimo D’Alema y un grupo de eurodiputados para analizar la integración entre la Unión Europea y el Mercosur. Les ratificó que no habrá cambios en la oferta. Y el ex premier italiano se explayó sobre el proyecto que impulsa para que los bancos que vendieron los títulos argentinos a los pequeños inversores italianos “absorban parte de la quita”.
Después, Lavagna participó en un acto donde se otorgó un certificación a la Dirección Técnica Operativa de su Ministerio. Pero estuvo apenas un minuto en el acto, dijo unas palabras de introducción y se fue, esquivando todas las preguntas.
Kirchner ayer también habló del banco que iba a actuar como agente del canje en el mercado internacional. El BoNY desertó luego que Economía rechazó un pedido para postergar dos semanas en canje. Por eso, ahora el Gobierno entró en una carrera contra reloj para encontrar un reemplazante para poder arrancar con la operación el 17 de enero.”Este no es el mayor problema (reemplazar al BoNY), porque si se consigue un agente fiduciario el asunto se terminó”, dijo.
“Vamos a hacer la quita más importante del mundo”, insistió el Presidente. Pero también fue duro con los que cuestionan la oferta argentina. En esa línea mencionó a “estos señores del Fondo Monetario que ahora se hacen graciosas autocríticas”.
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