EL PRESIDENTE KICHNER PREPARA UN FUERTE GESTO HACIA EL VATICANO
El Gobierno argentino se apresta a tener un fuerte gesto hacia la Iglesia luego de la tensión que provocó el “caso Baseotto” en la relación entre la Casa Rosada y el Vaticano. El presidente Néstor Kirchner tendría decidió asistir a la asunción del sucesor de Juan Pablo II.
El dato, aún no confirmado oficialmente, llegó a algunos despachos de la Santa Sede, pese al ajetreo por los funerales del pontífice. E incluso fue celebrada por un religioso argentino.
Será la primera vez que Kirchner visitará el Vaticano, ya que si bien se había comenzado a preparar una visita —el canciller Rafael Bielsa llegó incluso a viajar a la Santa Sede y se reunió con el secretario de Estado, cardenal Angelo Sodano—, el viaje nunca se pudo concretar, principalmente por el temor a las protestas de los bonistas italianos perjudicados por el default y poco afectos a sumarse al canje de la deuda.
Pero Kirchner pareció perder el interés de ir a Roma en los últimos meses por algunos cortocircuitos con la Iglesia. El Episcopado rechazó la elección de Carmen Argibay para la Corte Suprema, luego de que ésta se declaró a favor de la despenalización del aborto. Y el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, criticó la pasividad del Gobierno frente a las protestas piqueteras, lo que enfureció al presidente.
Con todo, el mayor choque se produjo en febrero, cuando el obispo castrense, monseñor Antonio Baseotto, sugirió tirar al mar al ministro de Salud, Ginés González García, por estar a favor de la despenalización del aborto y el reparto de preservativos entre los jóvenes para prevenir el sida. Kirchner pidió al Vaticano su remoción y, como la solicitud fue rechazada, lo echó unilateralmente.
La relación quedó al rojo vivo cuando el Vaticano le advirtió que si le impedía al obispo castrense cumplir su labor religiosa en los cuarteles estaría violando la libertad religiosa. Ayer trascendió que la Santa Sede respondió al decreto por el cual se le quita el aval presidencial a Baseotto con una nota donde expresa su malestar, pero llama al diálogo para superar el conflicto.
La muerte de Juan Pablo II implica, en los hechos, un barajar y dar de nuevo. Es un hecho la no continuidad del cardenal Angelo Sodano al frente de la política exterior vaticana. En ese contexto, el gesto de Kirchner adquiere una importancia relevante que lleva a pensar que con el nuevo pontificado irán sanando las heridas y se normalizará la relación.
El embajador ante la Santa Sede, Carlos Custer, no confirmó el gesto de Kirchner, pero señaló que “es probable” que ocurra. Y dijo que el vicepresidente Daniel Scioli, Bielsa y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, asistirán a los principales oficios religiosos de los funerales.
Custer habló brevemente con la prensa luego de una misa oficiada en la Iglesia argentina de Roma, un templo dependiente de la Conferencia Episcopal, especialmente destinado a la colonia argentina. También estuvo el embajador en Italia, Víctor Taccetti.
La misa, que se celebra mensualmente para la comunidad argentina estuvo dedicada a rezar por el descanso de Juan Pablo II. El vicerector del templo, padre José Rubiolo, dijo que los católicos tenemos “una tristeza serena ante la muerte de este gran constructor de la paz”.
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