EL PRESIDENTE NÉSTOR KIRCHNER RECIBIRÍA A LA FAMILIA DE MARELA
Me quitaron a Marela, que era lo mejor que tenía en mi vida, lo más importante”. Conmovida e indignada, Dominga Quiroga de Martínez recibió ayer a Clarín en su casa de Avellaneda, una modesta construcción de ladrillos. A dos días de que el cuerpo de su hija apareciera enterrado en el patio de sus vecinos (los hermanos Hugo y Héctor Sánchez), la mujer reclamó Justicia a gritos.
Tanto ella como su marido, Víctor Martínez, apuntaron contra la actuación de los policías de la comisaría 1ª de Avellaneda y sobre todo contra el fiscal de Lomas de Zamora, Andrés Devoto, a cargo del caso: “Es un incompetente y debe renunciar”, le dijo Dominga a Clarín en una entrevista exclusiva realizada luego de que ella y su marido dieran una conferencia de prensa, ayer a la tarde.
En esa conferencia, el matrimonio se limitó a leer un texto con sus reclamos, titulado “¿Contra quién estamos peleando?”, en el que le pidió al presidente de la Nación, Néstor Kirchner, que garantice la transparencia de la investigación.”Para asegurar que no existan más obstáculos en el camino hacia la Justicia”, dijeron.
Casi al instante, lograron que desde el Gobierno les abrieran un lugar en la agenda presidencial y hoy por la mañana Dominga y Víctor se reunirían con Kirchner.
Pese a las críticas de la familia de la chica asesinada, ayer la Fiscalía de Cámara de Lomas de Zamora sacó un comunicado respaldando la actuación de Andrés Devoto. Por su parte, la Jefatura Departamental de la zona negó que se estuviera por intervenir la seccional 1ª de Avellaneda.
Yésica Mariela Martínez tenía nueve años y todos en su familia la llamaban Marela. El último Día de la Madre, el domingo 19 de octubre de 2003, la nena salió de su casa rumbo a un quiosco para comprarle un regalo a Dominga, y desapareció.
Los Martínez siempre desconfiaron de los Sánchez (vecinos y parientes lejanos) pero según dijeron nunca lograron que el fiscal y la Policía les hicieran caso e investigaran a fondo esta hipótesis. “Porque no investigaron a los Sánchez con todos los datos que nosotros aportamos, pagó otra chiquita”.
El cuerpo de Marela recién fue encontrado el viernes y luego de que se concretara un segundo crimen, el de Mónica Vega, de 13 años, prima de la esposa de uno de los Sánchez (ver Detuvieron a otro…).
El descubrimiento de los dos homicidios (se sospecha que ambas nenas también fueron violadas) causó indignación en el barrio. Y el sábado, en una manifestación para protestar por cómo se manejó el caso, el drama llegó a su punto máximo cuando Irene Martínez (53), abuela de Mónica Vega, tuvo un ataque cardíaco en la calle y murió.
Ayer con todo su dolor a cuestas, Dominga y Víctor Martínez se concentraron en apuntar sus críticas a los funcionarios judiciales y policiales que tuvieron en sus manos el caso de Marela.
“No voy a parar hasta que Devoto renuncie a su cargo. No lo voy a dejar en paz hasta que me muera y ni aun así lo voy a dejar en paz”, le dijo Dominga a Clarín mientras su marido, sentado a su lado en la cocina de la casa familiar, asentía a cada afirmación de la mujer.
“Es un incompetente. No puede decir que el perfil de Héctor Sánchez no era para pensar que podía secuestrar o atacar a una persona”, agregó Dominga, haciendo referencia a una condena anterior del principal acusado de los crímenes. Héctor “Nene” Sánchez pasó seis años preso en la cárcel de Olmos por violar a una sobrina. Recién recuperó la libertad en mayo de 2002.
Los cuestionamientos de los Martínez también apuntaron a la Policía bonaerense. “No actuó como correspondía. Pedimos ayuda desde el principio y nunca la obtuvimos. Encararon mal la investigación. Trataron el tema como si fuera un secuestro”, detalló Dominga.
Víctor coincide con ella y una y otra vez subraya todos los datos que apuntaban a los Sánchez y que nadie quiso escuchar. Es más, según él, “un mes y medio después de que desapareciera mi hija vinieron a casa todos los Sánchez, patearon la puerta, entraron al pasillo y llegaron hasta la escalera. Todos estaban con armas y nos amenazaron. La Policía no hizo nada”.
DETUVIERON A OTRO JOVEN POR EL DOBLE CRIMEN DE AVELLANEDA
La investigación del crimen de Marela siguió ayer concentrándose en los roles que cumplieron los diferentes miembros de la familia Sánchez. Y en este sentido hubo otra novedad: un albañil de 22 años (primo del principal acusado) fue detenido, sospechado de ser quien construyó el contrapiso de la casa de Dean Funes 391, en Avellaneda, bajo el cual fue encontrado el cuerpo de la nena de 9 años.
Anoche, personal de la división científica de la Policía Bonaerense allanó una casa de Dean Funes 393, pegada a la propiedad donde fueron hallados los cuerpos, en busca de pruebas contra los detenidos. El jefe de la DDI de Lomas, Héctor Módola, afirmó que no le sorprendería algún hallazgo macabro. Pero los trabajos de la Policía científica recién se reiniciarán hoy a las 10. Anoche llamó la atención de la Policía un colchón con manchas que podrían ser de sangre y un área de cemento alisado que parecía posterior al piso de cerámica. Sospechaban porque en la casa hay varias secciones con pisos nuevos. Hoy se realizarán excavaciones en la habitación en donde funcionaba el bar. El procedimiento comenzó a las 20 y seguía al cierre de esta edición.
El joven detenido ayer a la madrugada es Julio Eduardo Guillén, apodado “El Loco”. Es la cuarta persona detenida en la investigación, que abarca el crimen de Marela —a cargo del fiscal Andrés Devoto— y el de Mónica Vega (13) ocurrido el jueves por la noche en la misma casa. Este segundo homicidio es investigado por el fiscal Carlos Hassan.
Según altas fuentes del caso, a Mónica la habrían violado y matado a golpes. El análisis del cuerpo de Marela resulta complicado, debido al avanzado estado de descomposición. Pero los expertos creen que también fue violada y que habría muerto por asfixia.
Mónica era prima de Elisabeth Frutos quien vivía en la casa junto a su pareja, Hugo “Bebe” Sánchez. Ambos quedaron detenidos el viernes. Ese mismo día —luego de retirar de un pozo ciego el cuerpo de Mónica— la Policía encontró también (en la casa tomada por Sánchez) el cadáver de Marela: lo habían enterrado y construído encima un contrapiso de cemento. De hacer este trabajo se estaría acusando a Guillén.
El sábado fue detenido Héctor “Nene” Sánchez —hermano de Hugo— a quien se señala como responsable de los dos homicidios. Estaba en la casa de otro hermano, apodado “El Negro”.
La única que por el momento sigue en libertad es la pareja del “Nene”, una joven llamada Antonella que es clave en el caso. Por un lado es sobrina de Víctor Martínez, papá de Marela. Por otro, fue la persona que al segundo día de la desaparición de la nena, en octubre pasado, dio una versión que incriminaba a su esposo y a su cuñado.
“Antonella le dijo a Víctor que el ”Nene” y el ”Bebe” habían planeado el secuestro de uno de sus hijos para quedarse con el dinero que había cobrado por una indemnización Dominga, la mamá de Marela”, le contó una fuente del caso a Clarín.
Según las pruebas del expediente, Víctor ya sospechaba de los Sánchez y por eso el mismo domingo de la desaparición de su hija había ido hasta la casa de los hermanos a reclamarles noticias de la nena.
“Eso lo cuenta el propio Víctor, por lo que suponemos que ese día el cuerpo de la nena no estaba en la casa de Dean Funes”, agregó la fuente. Este dato coincide con otro de la autopsia: según los médicos, el cuerpo de Marela estuvo a la intemperie dos o tres días antes de ser enterrado.
En cuanto a Antonella, fue quien declaró en la causa cómo la noche del sábado anterior a la desaparición de Marela, ella, Elisabeth Frutos y los dos hermanos Sánchez habían estado drogándose con cocaína.
“Según Antonella esa noche ella discutió con el ”Nene” y por eso se fue dormir a lo de su tío (el papá de Marela) cuya casa queda a la vuelta. A la mañana amaneció allí y fue cuando Héctor Sanchez la mandó a llamar”, agregaron las fuentes.
Esa mañana Marela fue la encargada de llevar y traer los mensajes entre la pareja: Sánchez reclamaba la presencia de su mujer en su cama y Antonella no quería saber nada con volver. Según el testimonio de Dominga, luego de ir y venir entre una casa y la otra Marela salió finalmente rumbo a un quiosco del barrio para comprarle un regalo del día de la madre. Nunca más la vio con vida.
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