EL PRESIDENTE PALESTINO ADVIERTE QUE LA INCURSIÓN DE ISRAEL A JERICÓ NO SERÁ PERDONADA
Tras el violento operativo militar israelí que dejó tres muertos en la cárcel palestina de Jericó, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Abu Mazen (Mahmud Abbas), advirtió hoy que el ataque “viola todos los acuerdos” y lo calificó como “delito imperdonable”. En tanto, miles de palestinos preparan marchas de repudio en las calles de Cisjordania y la Franja de Gaza donde también rige una huelga general.
“Es un delito roñoso que no será perdonado, una humillación para el pueblo palestino y una violación de todos los acuerdos”, aseguró Abu Mazen sobre el impresionante operativo militar israelí en la cárcel de Jericó donde lograron que importantes jefes palestinos se rindieran.
El líder palestino, que anticipó su regreso de una gira por Europa a raíz de la violenta irrupción de tropas israelíes, visitó hoy el pueblo de Jericó y la cárcel de la Mukata, sede de la gobernación de ese distrito cisjordano.
En tanto, miles de ciudadanos palestinos realizan una huelga general en la Franja de Gaza y Cisjordania y preparan una ola de manifestaciones para repudiar el asalto israelí. Esto ocurre luego de que tras el ataque tomaran represalias contra edificios y secuestraron a nueve ciudadanos extranjeros, la mayoría liberados poco después de capturados, salvo tres que recién recuperaron hoy su libertad.
Por su parte, las fuerzas israelíes entraron en alerta máxima luego de que el gobernante movimiento islamista palestino Hamas y el grupo radical Frente Popular por la Liberación Palestina (FPLP) prometieron más represalias.
Durante la operación, que duró más de diez horas y dejó tres paletinos muertos, el Ejército israelí se llevó de la cárcel al líder del FPLP, Ahmed Saadat, acusado del asesinato del ministro de Turismo israelí en 2001 y elegido diputado en enero pasado.
La incursión comenzó poco después de que abandonaran la prisión los guardianes estadounidenses y británicos que custodiaban a Saadat por un acuerdo internacional, alegando que los palestinos no se preocupaban de su seguridad.
El gobierno palestino responsabilizó a Londres y Washington, mientras que Israel dijo que la operación era necesaria tras la ida de los guardias estadounidenses y británicos y porque Hamas había anunciado que liberaría a Saadat para que ocupe su banca.
En Gaza y varias ciudades de Cisjordania, los negocios y las escuelas amanecieron cerrados en protesta por la operación israelí.
El ataque a la prisión llegó dos semanas antes de los comicios legislativos en Israel del 28 de marzo próximo, y justo cuando el primer ministro en funciones, Ehud Olmert, del partido Kadima, caía en las encuestas, acosado por la derecha nacionalista.
Kayed Al-Ghoul, un dirigente del FPLP en Gaza, dijo que el grupo “no se quedará atado de manos contra el secuestro israelí de nuestro camarada Saadat”.
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