EL PRESIDENTE Y DUHALDE, EN PLENA PULSEADA, BUSCAN ACUMULAR PODER
El presidente Néstor Kirchner inició una ronda de reuniones con gobernadores y dirigentes del PJ. Esta movida es vista en el Gobierno como una respuesta para contrarrestar el efecto causado por el encuentro de Eduardo Duhalde con José Manuel de la Sota, Jorge Obeid y otros dirigentes en San Vicente.
Los funcionarios consultados por Clarín niegan que en el ánimo de Kirchner esté la intención de echarle fuego a los cortocircuitos que lo enfrentaron con Duhalde. Por el contrario —aseguran—, el propósito es “juntar masa crítica”, o sea mostrar que Kirchner es capaz de acumular poder también adentro de las estructuras del PJ, para después reunirse con Duhalde, el hombre que lo ayudó a ser presidente.
Hombres cercanos al Presidente reconocen que algunos de sus movimientos (por caso la reunión del último miércoles con Carlos Reutemann), son una respuesta a la demostración de fuerza de Duhalde del lunes 3 en San Vicente.
Aquella vez, el caudillo bonaerense convocó para ver una maqueta de lo que será el mausoleo de Juan Domingo Perón, al gobernador cordobés, De la Sota, al santafesino, Jorge Obeid, al vicepresidente, Daniel Scioli, y a numerosos dirigentes del PJ bonaerense. Duhalde también trabajó en otra dirección: buscó su vieja libreta de tapa negra y contactó a decenas de dirigentes bonaerenses para soldar su liderazgo en el mayor distrito electoral del país.
Desde la Rosada descalificaron el cónclave de San Vicente al que llamaron el “grupo mausoleo”, una forma de decir que se trata del “peronismo viejo”.
Al mismo tiempo, también Kirchner se puso el overol de político y hasta se permitió alguna travesura: le dio audiencia a Reutemann el mismo día y a la misma hora —el miércoles 12 a la tarde— de la que había concedido a Obeid, que fue cancelada, claro.
Los próximos días, Kirchner se reunirá con el gobernador riojano, Angel Maza, y con el senador pampeano Rubén Marín, y se sabe que conversa siempre que puede con los mandatarios que le son incondicionales: el santacruceño Sergio Acevedo, el misionero Carlos Rovira, el chubutense Mario Das Neves, el formoseño Gildo Insfrán, el sanjuanino José Luis Gioja, o el jujeño Eduardo Fellner.
Así, Kirchner intenta mostrar que también tiene cartas para jugar la partida. En la Rosada niegan que el Presidente busque profundizar las diferencias con Duhalde. Lo que quiere —le dijo a este diario un íntimo— es que el bonaerense no lo condicione y por eso junta fuerzas en la superestructura del PJ.
Transversalidad mediante, cerca de Kirchner suponen que habrá arreglo con Duhalde aunque subsistan desconfianzas. Y consideran como “un castigo circunstancial” el propinado por Kirchner a Obeid.
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