EL PRESO QUE ALEGRÓ LA FIESTA DE LOS GUARDIACÁRCELES
No sin escándalo, las primeras versiones periodísticas parecían alzar el dedo índice para amonestar la presencia de un interno de la cárcel de Las Flores, el viernes pasado, durante la celebración del Día del Agente Penitenciario en Santa Fe, quien cantó para la concurrencia y fue devuelto luego a su celda. Sin embargo, las distintas fuentes consultadas del Servicio Penitenciario provincial (SP) dieron cuenta de una historia muy distinta, en la que se mezcla el respeto, la admiración y la camaradería entre un recluso y los hombres que lo vigilan desde hace doce años. Sí, hubo tal función, pero el interno –popularmente conocido como el Gordo Vázquez– está en un período de prueba con salidas transitorias autorizadas por el juez. De hecho, mucho antes de cantar el viernes pasado en el cámping de la mutual de Policías, en la localidad de Villa California (a unos diez kilómetros de Santa Fe), el cantor viajaba todos los fines de semana a Buenos Aires.
En la fiesta de los guardiacárceles, a la que concurrieron unas 250 personas entre empleados y familiares, también tocó una orquesta contratada; pero según uno de los jefes del SP, los más efusivos aplausos se los llevó Vázquez, que se había ofrecido a interpretar algunas canciones de su repertorio y se acompañó de un casete con la música grabada.
El director del Servicio Penitenciario, Fernando Rosúa, recuerda bien a Vázquez pese a no haber concurrido el viernes a dicha celebración. El día que visitó la unidad penal de Las Flores, en la capital provincial, Vázquez le regaló un CD con interpretaciones suyas de temas folclóricos. Sin embargo, en el concierto que el interno dio para saludar a la máxima autoridad del SP en esa ocasión, interpretó arias de ópera que sorprendió gratamente con su timbre abaritonado a Rosúa.
Ayer, según fuentes de Las Flores, Vázquez estaba molesto por los rumores periodísticos que ignoraban que se había prestado voluntariamente a cantar en Villa California. Vázquez está preso en Las Flores desde hace doce años y medio. Su conducta ejemplar, de acuerdo a las distintos voceros consultados, le permitió acceder a los beneficios de las salidas laborales y en este momento, además de trabajar en la sección Logística, dentro del penal, cursa materias de Derecho.
“Es un personaje”, declaraba ayer una de las autoridades de la cárcel, quien a su vez relató que si bien la noche del 16 de julio pasado no se le pagó un cachet al cantor, se le dio de comer y sus intervenciones fueron las más esperadas entre una y otra entrada de la orquesta contratada. Fuentes extraoficiales, acaso influidas por la situación, dijeron sin aseverarlo que los temas más aplaudidos fueron “Quieren matar al ladrón”, de Cacho Castaña, y otro de Horacio Guaraní cuyo estribillo declara: “Estamos prisioneros, carcelero”. Aunque los guardiacárceles que consultó este diario y que estuvieron presentes esa noche mencionaron que el repertorio de Vázquez consistió en temas melódicos y de Nino Bravo, cuya ejecución deja afuera a cualquier novato. Desde Las Flores, no sin buenas razones, hablaron de sentimientos de compañerismo, respeto y admiración entre los guardiacárceles y el preso: “Habla a las claras que no discriminamos y que estamos comprometidos con el proceso de reinserción de los internos”, dijo una de las voces consultadas que, además, contó que Vázquez tiene un trío folclórico dentro del penal.
El régimen de salidas transitorias, de acuerdo a las fuentes de Las Flores, autoriza a varios internos a trabajar en dependencias públicas como la Casa de Gobierno o el Registro Civil, entre otras. De modo que desde el penal no entendían qué puede achacársele a un preso que cumple con la difundida exigencia en la opinión pública de ganarse el sustento y reintegrarse socialmente, incluso entre quienes tuvieron la tarea de cuidarlo y vigilarlo durante doce años.
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