EL PRÍNCIPE FELIPE Y LETIZIA ORTÍZ YA SON MARIDO Y MUJER
“Yo, Felipe, te recibo a ti, Letizia, como esposa y me entrego a ti y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida”.
Con estas palabras, un emocionado Felipe de Borbón asumió su compromiso matrimonial, tras entrelazar sus manos con la novia, que respondió con la misma fórmula, propia del rito católico que presidió la celebración nupcial.
“Yo, Letizia, te recibo a ti, Felipe, como esposo y me entrego a ti y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida”, dijo una serena Letizia.
Durante la homilía, el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, pidió a la pareja que no tengan miedo “ante estas exigencias extraordinarias que os advienen a vuestra vocación de esposos y familia cristiana por la responsabilidad histórica que os toca asumir”.
A continuación se produjo el tradicional intercambio de alianzas y de arras entre los contrayentes, como símbolo de los bienes que la pareja compartirá.
Tras el sacramento del matrimonio, Letizia Ortiz se convirtió en Princesa de Asturias, título que ostenta Felipe de Borbón como heredero de la corona española.
Durante la ceremonia, los novios no dejaron de intercambiarse sonrisas y frases que también dirigieron a sus respectivas familias, especialmente a los Reyes de España, que ocuparon unos asientos ubicados a la izquierda de la pareja.
Todos los miembros de la Casa Real española, representantes de las monarquías y gobiernos de todo el mundo fueron testigos de este enlace.
LLuvia intensa sobre Madrid
La intensa lluvia que caía sobre Madrid obligó a la novia a desplazarse en un lujoso Rolls Royce desde el Palacio Real hasta el templo acompañada de su padre y padrino, Jesús Ortiz.
Lucía un espectacular vestido en seda natural tramada con hilos de plata fina, color marfil y una cola de más de cuatro metros.
El resto del cortejo real recorrió poco antes a pie, sobre una alfombra granate, la distancia que separa el Palacio Real de la catedral madrileña ya que la lluvia no había hecho su aparición.
La novia fue ovacionada en su recorrido por los miles de madrileños que desde horas antes se dieron cita en el patio de la Armería del Palacio Real pese a la amenaza de los nubarrones que cubrían el cielo de Madrid desde el amanecer.
El vestido
Al hacer su entrada en el templo, Letizia Ortiz, que lucía una diadema de platino y de brillantes, desveló el gran secreto de la boda, su traje de novia, un diseño de Manuel Pertegaz.
El vestido, con un escote en pico y cuello corola, se complementa con un manto de tul de seda natural de tres metros de largo y con bordados que mezclan la flor de lis y la espiga.
La novia iba auxiliada por dos damas de honor y precedida por los cinco nietos de los Reyes de España, una de sus sobrinas y una nieta del Infante Don Carlos como pajes.
Bajo el redoble de las campanas, el novio llegó diez minutos antes que su prometida, vestido con el uniforme de gran gala del Ejército de Tierra, pantalón y guerrera color azul, y acompañado por su madre y madrina, la Reina Sofía, que lucía un vestido color oro y mantilla de encaje negro.
La boda, que se celebra siguiendo el ritual católico, es oficiada por el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela.
Las notas solemnes del “allegro” del Concierto para Organo y Orquesta Opus 7 número 3 de Haendel sonaron en la catedral cuando la novia entró en el templo.
Una vez finalizada la ceremonia, la pareja iniciará el recorrido por las calles de Madrid, engalanadas con flores y banderas, hasta la Basílica de Atocha donde la novia entregará el ramo.
A la celebración popular de la boda en las calles sucederá la que los Reyes ofrecerán a sus invitados en el Palacio Real, que exhibirá para la ocasión sus mejores galas.
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