EL PRÍNCIPE HARRY NO SE ACOSTUMBRA A LA RUDEZA DEL ENTRENAMIENTO MILITAR
El príncipe Harry de Inglaterra, hijo menor del príncipe Carlos y la fallecida Lady Di, está totalmente “en shock” por la severidad de la academia militar de Sandhurst, sur de Inglaterra, donde recibe entrenamiento para ser soldado.
Según informó hoy la prensa británica, Harry, de 20 años, quedó “horrorizado” cuando tras haber hecho su cama y ordenado su habitación, descubrió que un coronel hizo tirar todos sus elementos personales fuera del lugar para que el príncipe tuviera que ordenarlos nuevamente.
El “príncipe rebelde”, como se lo conoce en Inglaterra por sus hábitos nocturnos y contestatarios, debió agacharse y recoger todas sus pertenencias, incluidas sus botas, pasta dentífrica, y ropa personal.
Durante este procedimiento, un sargento que se encontraba cerca le gritó al príncipe: “Gales, usted tiene diez minutos para recoger todas sus pertenencias o serán tiradas nuevamente”.
El nieto de Isabel II, acostumbrado a los lujos de palacios reales, dijo estar “azorado” por la brutalidad en los métodos militares de entrenamiento, a los que se deberá someter durante las próximas semanas.
Harry ingresó a Sandhurst el mes pasado, tras haber disfrutado de unas vacaciones de lujo y safari en Sudáfrica, con su novia zimbabwense, Chelsy Davy.
“La cara de Harry estaba para una foto cuando vio que sus cosas habían sido arrojadas. Sus calzoncillos, uniforme, camisas, botas y el resto de sus cosas estaban en el parque. Era todo un desastre y él estaba exhausto. Se sentó, se tomó la cabeza entre las manos y parecía que se iba a rendir, pero su instructor le dio una patada en el trasero y siguió”, según una fuente militar consultada por el Sunday Mirror .
Mientras tanto, el Ministerio de Defensa en Londres rechazó un pedido de la academia de Sandhurst para aumentar la seguridad al príncipe Harry, por temor a ataques de grupos terroristas.
Los oficiales de Sandhurst pidieron al gobierno británico aumentar en 3 millones de dólares, el presupuesto para los “cadetes VIP”, entre ellos, el príncipe real, por temor a atentados o ataques, pero el Ministerio se negó a ese pedido por considerarlo exagerado.
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