EL PRÍNCIPE RAINIERO DE MÓNACO SE DEBATE ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE
El príncipe Rainiero de Mónaco se debatía al cierre de esta edición entre la vida y la muerte. El pronóstico de los médicos era “sumamente reservado” y el papa Juan Pablo II, también él gravemente enfermo, le envió una bendición especial a esta legendaria figura de 81 años, un rey del jet set, admirado y querido en su pequeño país.
La salud de Rainiero “no deja de agravarse”, dijo un comunicado del Palacio, firmado por tres médicos. “El estado de salud de su alteza serenísima sigue agravándose. Pese a las atenciones más apropiadas y al control de la infección broncopulmonar, las funciones cardíaca, pulmonar y renal se degradan de manera progresiva”, agregó.
La crisis es de gravedad tal que dos de los nietos del príncipe, Pedro, de 17 años, y Andrea, de 20, acudieron el sábado por la tarde en lo que para muchos observadores pareció una visita de despedida al lugar donde está hospitalizado su célebre abuelo.
Pedro y Andrea son dos de los cuatro hijos de la princesa Carolina. Desde que el príncipe ingresó en reanimación, el martes, sus hijos, el príncipe heredero Alberto y las princesas Carolina y Estefanía se turnan para permanecer junto a él.
El viernes, Alberto apareció en un balcón del palacio ante sus súbditos y oró por la vida de su padre. Rainiero III es el líder de la dinastía que más tiempo ha permanecido en el trono en Europa. Ha sido el jefe de Estado de Mónaco desde 1949.
Su familia, los Grimaldi, ha gobernado Mónaco durante más de siete siglos.
“Confiando en la intercesión de la Virgen María, el Papa pide al Señor que le brinde el confort y el respaldo de la Gracia y acuerda al príncipe y a su familia una bendición apostólica especial”, dijo el mensaje del Papa difundido por el “canciller” del Vaticano, el cardenal Angelo Sodano.
Rainiero había sido hospitalizado el 7 de marzo con una infección de pecho.
El soberano de Mónaco, cuya esposa, la actriz de cine Grace Kelly, falleció en un accidente de automóvil en 1982, ha tenido varios problemas cardíacos y recientemente, una serie de dolencias en su sistema respiratorio. El príncipe ha estado hospitalizado en varias ocasiones durante la pasada década.
En la Catedral de Mónaco, el arzobispo Bernard Barsi ofreció una plegaria por los enfermos, “en particular nuestro príncipe … y nuestro Papa”, en referencia a Juan Pablo II.
Rainiero es muy querido en Mónaco, un pequeño principado que transformó en un moderno y elegante enclave para los millonarios.
Una mirada a ese pequeño territorio brinda una idea de la trascendencia que logró darle Rainiero. Es el segundo Estado más pequeño del mundo, detrás de la Ciudad del Vaticano. Sin embargo, logró mantener su identidad a lo largo de las siete centurias de gobierno de los Grimaldi.
Los imperios de los Habsburgo o de Napoleón Bonaparte han desaparecido, pero Mónaco perdura, aunque con su soberanía aún condicionada por Francia. El jefe de gobierno del principado es un francés elegido entre tres candidatos propuestos por París y las fuerzas armadas francesas se responsabilizan de la defensa.
El enclave tiene poco más de 32.000 habitantes, de los cuales unos 6.000 son de nacionalidad monegasca y el resto extranjeros residentes. Es una población comparable con la de Gibraltar, pero con una extensión de apenas 2 kilómetros cuadrados, un tercio de la del Peñón español.
Por lo tanto, tiene la mayor densidad demográfica del mundo, desde que Macao fue reincorporada a China en 1999.
Pero aun así es un próspero rincón en la Tierra, donde no existen los impuestos sobre la renta y que ha logrado fama tanto por su casino en Montecarlo como por las competencias de rally y de Fórmula Uno.
Pero también y sobre todo es conocido como una plaza de las finanzas, con unos 60 establecimientos financieros, y figura en la lista de paraísos fiscales.
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