EL PROGRAMA DE SALUD REPRODUCTIVA CHOCA CON INESPERADAS RESISTENCIAS
“La verdad es que no avanzamos de la manera que esperábamos, encontramos algunas resistencias tanto en la población como entre los profesionales”, admitió el ministro de Salud de Santa Fe, Juan Héctor Sylvestre Begnis, en relación a la implementación del programa de procreación responsable y salud reproductiva. Es que el máximo objetivo de la cartera es asistir a más de 300 mil mujeres y, por ahora, sólo alcanzan a las 115 mil. Además, la cartera sanitaria detectó que “los médicos son renuentes a colocar dispositivos intrauterinos (DIU)”. Es más, sólo se colocó el 3,8 por ciento de los cerca de 43 mil dispositivos que se distribuyeron entre el año pasado y lo que va de este. Los funcionarios consultados creen que esta situación se da porque “de alguna manera, con esta práctica gratis a los médicos se les corta una cadena de ingresos, ya que en los consultorios privados se cobra” .
De acuerdo a lo que han detectado los funcionarios, existe cierta cuota de resquemor, fundamentalmente entre los hombres, de utilizar profilácticos. Y también no suelen aceptar que su esposa o compañera adopte, por ejemplo, anticonceptivos orales.
“Es una cuestión cultural, que funciona de hecho, y que da cuenta que el hombre tiene cierto control sobre los embarazos. Entonces pareciera que si la mujer controla su fertilidad, ambos tienen temor a no controlar el tema de la fidelidad”, explicó el ministro.
De todos modos, dejó en claro que este no es el único problema a sortear. También han detectado dificultades en la difusión de los distintos métodos de control de la fertilidad, y en especial en la colocación de los DIU. Según explicó el responsable provincial del programa, Horacio de la Torre, “los médicos son renuentes a colocar estos anticonceptivos”.
“Algunos se oponen a la colocación del DIU, aunque no hacen objeción de conciencia, que podrían hacer por ley. Creo que esto es así porque de alguna manera se les corta una cadena de ingresos, ya que esta práctica se cobra en los consultorios privados”, señaló De la Torre.
Para reafirmar la información, el profesional confesó que de los 42.800 DIU que se distribuyeron entre el año pasado y éste; sólo se colocó el 3,8 por ciento. “Por ahora no vamos a distribuir más de estos anticonceptivos, porque con los que hay en existencia se puede trabajar seis meses o más”, aseveró.
INFORMACIÓN SIN ACEITAR
El profesional también dijo que aún falta “aceitar” la información en los 464 efectores sanitarios que están preparados para asistir a las familias y a las mujeres de toda la provincia que solicitan información. “Tenemos problemas porque no nos comunican sobre todas las tareas que se llevan a cabo, ya que a veces no coinciden las cantidades de insumos que enviamos, con las que se distribuyen o se utilizan en los centros de salud”, afirmó De la Torre, aunque descartó que hubiera ilícitos en esta discordancia de datos.
En rigor, el programa provincial estuvo demorado durante años en la provincia ya que debió sortear una fuerte oposición en la Legislatura santafesina. Finalmente, fue aprobado en 2003 y puesto en marcha a fines de ese año. Pero más allá de la aprobación y la reglamentación legal del programa, la cartera sanitaria todavía no logra avanzar con el ritmo esperado.
Según especificó Sylvestre Begnis, la meta era incorporar al programa entre 10 mil y 15 mil personas mensuales (incluyendo a los hombres), y esa cifra está lejos de alcanzarse. Las cuentas que hacen en el ministerio son las siguientes: hay en la provincia unas 890.000 mujeres en edad de procrear; se infiere que de esa cifra alrededor del 60 por ciento no tiene obra social o cobertura médica y por ende tiene dificultades para acceder a algún tipo de método anticonceptivo y de atención sistemática sanitaria.
De acuerdo a este cuadro de situación, serían más de 300 mil las mujeres que se podrían atender sistemáticamente, pero lo cierto es que hoy la cartera sanitaria tiene registradas menos de 120 mil personas, incluyendo a los varones.
Julieta Wiesburd coordina el programa provincial que lleva adelante el gobierno nacional en la zona VIII de Salud, que incluye a Rosario. “Aquí no hay mayores dificultades porque en la ciudad existe un programa similar que está en marcha desde hace muchos años. De todos modos estamos capacitando a la gente en todos los centros de atención”, explicó la profesional.
No obstante, la funcionaria también reconoció que todavía las actividades del programa se topan con algunos escollos. “La idea es que las personas decidan, que puedan interiorizarse respecto de todas las alternativas que hay, y en ese marco es probable que muchos médicos estén acostumbrados a recetar tal o cual cosa, y no a abrirle al paciente el abanico de posibilidades”, explicó.
El propio Sylvestre Begnis está por estas horas organizando una campaña educativa que buscará todos los canales de comunicación oficiales y alternativos en territorio provincial. “Tenemos que pensar a qué público queremos llegar, por lo pronto son los sectores más carenciados los que tienen menos acceso a la información, por eso vamos a recurrir a las radios comunitarias y a las vecinales para que la gente sepa que puede acudir a cualquier centro y pedir ayuda”, adelantó.
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