EL PS APUNTÓ A KIRCHNER POR SU INTOLERANCIA
El senador nacional Rubén Giustiniani admitió que su participación, junto a la de otros dirigentes del socialismo, como Hermes Binner y Miguel Lifschitz, en la convención nacional del radicalismo desató una polémica dentro del partido, que –según advirtió– “ya quedó totalmente superada, porque fue sólo una visita de carácter protocolar”. En ese marco, el legislador aclaró en diálogo con El Ciudadano que el debate que enfrenta la UCR en torno a la posible candidatura del ex ministro de Economía Roberto Lavagna “es una discusión ajena al Partido Socialista”. De todos modos, el senador señaló que “los tiempos electorales se han acelerado de manera negativa en base a una estrategia del gobierno nacional que busca evitar que se discutan temas de fondo que actualmente no están en la agenda, como la redistribución de la riqueza, la reforma tributaria y la modificación del actual sistema de coparticipación”.
“Las discusiones en el Partido Socialista quedaron totalmente saldadas luego de la última reunión de la conducción nacional que se realizó el miércoles pasado en Buenos Aires. Es lógico que surjan algunas divergencias. Pero ya está superado, porque nuestra asistencia a la Convención Nacional de la UCR fue sólo protocolar”, insistió.
En ese sentido, el legislador sostuvo que “el debate que tiene la UCR en torno a la posible postulación del ex ministro de Economía como candidato a presidente es ajeno al socialismo. No se deben acelerar los tiempos electorales. La sociedad tampoco está pidiendo que se discutan ahora candidatos presidenciales”, apuntó Giustiniani.
“Desde hace bastante tiempo el presidente Néstor Kirchner se maneja de una manera que es muy preocupante. Él traza una raya y dice: «Estás conmigo o sos mi enemigo». Y esto es peligroso. El gobierno nacional debería recapacitar. En este marco de crecimiento económico del país, las discusiones deberían pasar por otro lado y no estar encerrado en una búsqueda permanente para encontrar enemigos. Kirchner debe cambiar su estilo”, aseguró el legislador.
Según señaló el senador nacional por el socialismo, “el gobierno nacional apuesta a mantener un escenario macroeconómico estable hasta que pueda. Ya comienzan a aparecer algunas nubes que no dan tan buenos pronósticos. La gestión de Kirchner da respuesta siempre en base a la coyuntura, y muchos anuncios terminan siendo promesas. No se discute nada a fondo”.
Y remarcó que “el crecimiento de la economía en el país durante estos últimos cuatro años tiene muy pocos ganadores. Es la misma concepción que en los 90, porque la estructura económica no varió en lo más mínimo. Incluso el proceso de estatización que se ha vivido en los últimos tiempos tiene los vicios clásicos del menemismo, que no quería ningún control y todo estaba rodeado de opacidad”.
Giustiniani sostuvo que “la forma de gobernar de Kirchner provoca entre otras cosas una postergación para las provincias. El interior del país debe recuperar lo que le corresponde. En los últimos años es claro el detrimento de la participación de las provincias en el presupuesto nacional. Los distritos del interior han pasado del 65 por ciento al 43 por ciento. La dependencia del poder central es cada vez mayor”, afirmó.
Al ser consultado sobre las críticas que recibió de parte del presidente la semana pasada en la Casa Rosada, el titular del Partido Socialista afirmó que “Kirchner confunde el atril del salón blanco de la Casa Rosada con una tribuna partidaria. Kirchner no actúa como presidente sino como líder del peronismo. Y él juega a este recalentamiento del clima electoral por una conveniencia estratégica. Y ahí es cuando surge la intolerancia permanente con la que se maneja”.
COPARTICIPACIÓN FEDERAL
—¿El Partido Socialista quedó encerrado en esta confrontación con el gobierno nacional y provincial?
—El prematuro adelantamiento del clima electoral conspira para que temas que son importantes no se discutan y debatan de manera civilizada y a nivel institucional, como la coparticipación federal. Así todo termina siendo absorbido por la coyuntura política. Las discusiones se resuelven en una mesa de diálogo. Y no llevando adelante recortes que perjudican a los municipios. En este clima político las chicanas ocuparon el lugar de los fundamentos y las argumentaciones. El debate se degrada, como ocurrió con la polémica que se generó por el artículo 7 de la ley de financiamiento educativo. Hubo una discusión muy rica de esa la ley en el Senado. Y quedó claro por parte de manifestaciones del gobierno nacional, y del propio jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien respondió a un pedido de informes que hice que el financiamiento para esa ley salía de la Nación y de las provincias. Hacer caer hoy en los municipios lo que le corresponde a otros niveles de gobierno es muy perjudicial e injustificado. Se toma parte en esta cuestión de una forma muy parcial y sesgado.
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