EL RECLAMO PIQUETERO TERMINÓ SIN INCIDENTES
Las diferentes columnas de piqueteros pasearon sus reclamos esta tarde por el centro porteño, en lo que también resultó una prueba sorteada con éxito para la política de “disuasión” que implementaron las fuerzas de seguridad. El fuerte operativo policial fue montado por el Gobierno para evitar cualquier posibilidad de que se repitieran los graves incidentes ocurridos el 16 de julio pasado frente a la Legislatura porteña. En ese recinto comenzó, en una polémica sesión, el debate del Código de Convivencia (ver nota aparte).
Los diferentes grupos llegaron a Plaza de Mayo luego de realizar diferentes marchas, con reclamos diversos. Aunque el final previsto para la marcha era frente a la Legislatura, algunos grupos fueron luego hasta el Congreso para marcar su posición contraria a la Ley de Responsabilidad fiscal, que se trataría hoy y es uno de los fuertes reclamos del FMI.
El cuestionado modo en que las fuerzas de seguridad afrontaron los incidentes el 16 de julio pasado, precisamente cuando se iba a debatir en particular el Código, terminó llevando a la salida del Gobierno del ministro de Justicia, Gustavo Beliz, el secretario de Seguridad, Norberto Quantin, y el jefe de Policía, Eduardo Prados.
El plan oficial ideado a partir de entonces para evitar incidentes en las manifestaciones callejeras se basó en una fuerte presencia policial y en una estrategia de disuasión. Hoy comenzó a tomar forma desde muy temprano en el centro porteño, con el armado de extensos vallados en los puntos de la ciudad donde pasarían las diferentes protestas. A eso se les sumaron unos 1.500 policías con escudos y sin armas letales.
La especial atención sobre la sede legislativa se notó esta mañana. El tramo peatonal de la calle Perú, frente a la Legislatura, está cortado al tránsito desde cerca de las 8.
Esta jornada de protestas fue un test clave para esa estrategia del nuevo ministro de Seguridad, Héctor Rosatti. Los dirigentes piqueteros coincidieron en acusar al Gobierno de montar el despliegue policial como una amenaza represiva. Sin embargo, tanto en el Gobierno como en los sectores piqueteros confiaron en que las marchas se harían en paz.
Los manifestantes se dividieron en tres grupos. Una de las columnas arrancó frente al Palacio de Tribunales, donde estudiantes universitarios y piqueteros reclamaron contra el juicio oral a dos estudiantes, que debía comenzar hoy pero fue suspendido y no se celebrará antes de octubre próximo. Los dos alumnos de la Universidad de Buenos Aires (UBA) están acusados de incautar urnas tras una dudosa elección que ganaron en 1999 los radicales de Franja Morada.
Por otra parte, militantes del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), de Raúl Castells, se concentraron en la estación de trenes de Constitución, adonde llegaron de diversos puntos del Gran Buenos Aires. Luego, la columna marchó hasta el ministerio de Justicia, donde reclamó la liberación de piqueteros detenidos en Jujuy. Y más tarde protestaron frente a la Casa de Santa Cruz -en 25 de Mayo al 300-, a favor de desocupados que mantienen tomada una planta petrolera en Caleta Olivia.
Otra de las manifestaciones arrancó en el cruce de las avenidas 9 de Julio y Belgrano. Fueron militantes y dirigentes de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) Aníbal Verón.
Todos los sectores fueron arribando a la Plaza de Mayo, con la intención de protestar frente a la Legislatura. Pero ante los vallados que colocó la Policía a una cuadra de todos los accesos al edificio, diferentes grupos dieron la vuelta por la plaza de Mayo y se detenían frente al Cabildo. Algunos fueron luego rumbo al Congreso. Todo en el marco de tranquilidad que caracterizó a una jornada rodeada por la tensión.
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