EL RELLENO SANITARIO, SIN DEFINICIÓN
Desde hace algunos meses el tema por la instalación de un relleno sanitario en la ciudad de Santa Fe inició por un lado, el debate en diferentes ámbitos gubernamentales y, por otro, despertó la preocupación de los vecinos del cordón noroeste, ONG y ambientalistas donde se trasladaría el nuevo depósito.El Ejecutivo municipal llamó a licitación y se presentó un solo oferente que corresponde a la empresa Milicic SA, la firma concesionaria del actual depósito, y a partir de eso comenzaron a trabajar tres comisiones. Pero, el tiempo corre y todavía no hay una decisión tomada al respecto.Desde que comenzó a debatirse la posibilidad del trasladar el relleno sanitario surgió la inquietud de cuál es el lugar correcto y eso despertó la preocupación de los vecinos porque no lo quieren cerca de la ciudad por los problemas de contaminación, entre otras cosas.En la ciudad el predio que está en estudio se encuentra ubicado cerca del barrio Las Lomas, en la calle Hernandarias y el tercer tramo de la circunvalación oeste.En el país existen ciudades como Santa Fe que poseen su depósito de basura al borde de la saturación y se encuentran en la disyuntiva de no contar con terrenos disponibles para implementar otro nuevo relleno sanitario.Ejemplos concretos existen muchos como es el caso de Buenos Aires y el Conurbano donde viven más de doce millones de personas que producen cada día unas 13.000 toneladas de basura, pero nadie sabe qué se va a hacer con ella dentro de unos pocos años.Los tres rellenos sanitarios que hoy reciben esos residuos son escenario de protestas vecinales cada vez más organizadas, que exigen su cierre por los problemas que provoca.Evitar más problemasLa Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado, de provincia de Buenos Aires (Ceamse), cerró en enero de 2004 el relleno sanitario de Villa Domínico, lugar emblemático de contaminación y descuidado en el manejo de residuos, luego de años de luchas vecinales y ambientalistas.Carlos Hurst, presidente de la empresa, aseguró que en los próximos años quiere cerrar también los tres rellenos en funcionamiento, el de Ensenada, González Catán y José León Suárez, para mudarlos a zonas con menor desarrollo urbano que, sin embargo, son imposibles de encontrar.Por ejemplo, en Hudson, partido de Berazategui, apenas corrió el rumor de que podría ser el lugar elegido, un grupo de vecinos se organizó y ya recibió la visita de las Madres de las Torres de Wilde, quienes les contaron la infeliz experiencia que pasaron, y todavía pasan, por ser vecinas del relleno de Domínico.En este contexto, el gobernador Felipe Solá acaba de volver a presentar ante la Legislatura bonaerense (como ya había hecho el año pasado, sin éxito) un proyecto de ley de gestión integral de residuos sólidos urbanos.Como consuelo, queda el dato de que se trata de un problema mundial. Con el crecimiento de los centros urbanos, los avances tecnológicos y el despertar de la conciencia ambiental, el destino final de la basura se convierte en una cuestión complicada.En la Argentina, igual que en muchas partes del mundo, nadie quiere que le pongan cerca los residuos de los demás. Se trata de un fenómeno que se conoce por sus sigla en inglés: efecto NIMBY (not in my backyard; no en mi patio trasero).
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