EL REMISERO INSISTE EN QUE NO SABE QUÉ PASÓ
“Ahora que recuperé la libertad, estoy contento por mi situación, pero también estoy triste porque murió una chica y otra estuvo grave mucho tiempo.” Así, abatido y con pocas ganas de hablar de la tragedia que cambió su vida, Daniel Petruf, el remisero que conducía el vehículo del que se arrojaron dos jóvenes en la avenida Lugones el 22 de junio último, relató a LA NACION qué ocurrió esa noche.
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El conductor estuvo 23 días detenido, hasta que ayer recuperó la libertad -aunque sigue procesado-, un día después de que la sobreviviente de la tragedia Paula Salinas relató ante la Justicia que no hubo ningún intento de violación o de secuestro, sino que Petruf perdió el control del vehículo.
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Salinas declaró ante el juez Ricardo Warley después de estar internada y ser inducida durante once días a un coma terapéutico. En cambio, Teresa Bottino, su amiga, falleció en el acto cuando cayó sobre la calzada, al arrojarse del vehículo que iba a más de 80 kilómetros por hora.
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“Ahora quiero rehacer mi vida, tengo que luchar para poder mantener a mi familia. Necesito encontrar otro trabajo”, dijo anoche el remisero acompañado por su esposa. El mismo fallo de Cámara del Crimen que dictó su excarcelación le impide conducir vehículos.
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Petruf insistió en que mientras manejaba sufrió un ataque de epilepsia, enfermedad que sufre desde los 9 años y que le ocultó a las autoridades comunales de Malvinas Argentinas para obtener su registro de conducir.
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“No me acuerdo de nada. Sólo sé que en un momento bajé de la General Paz y cuando tomo por Lugones, más o menos a 300 o 400 metros, había una señalización que indicaba reparaciones en la avenida; y allí fue donde me desvanecí y quedé inconsciente. Cuando vuelvo en mí veo a un señor con un Renault 11 blanco y le pregunto ¿dónde estoy?, porque yo estaba circulando por Lugones y me encontré en Costanera Norte, sin explicarme cómo aparecí allí”, recordó.
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Salinas, otra vez internada
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Anoche, Paula Salinas fue nuevamente internada en la Clínica del Sol debido a una complicación en una de sus piernas, pero sus familiares dijeron que su estado no reviste ningún peligro y que sólo se trata de una infección.
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Contra lo que sostiene Petruf, Salinas -según su abogado Roberto Durrieu (h.)- dijo que el remisero, tras el accidente, frenó, miró hacia donde ella y su amiga habían caído y aceleró para alejarse del lugar.
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Cuando se le preguntó al respecto, Petruf se enojó: “¡No sé por qué dicen eso! Yo estaba inconsciente y no vi a las chicas en el pavimento. Es la primera vez que escucho esto. Dijeron que quise violar a las chicas, que tenía un arma, que estaba borracho, pero yo en mi vida he tomado una gota de alcohol y menos conozco un arma”, se defendió.
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Gabriel Di Nicola
.<< Comienzo de la nota"Ahora que recuperé la libertad, estoy contento por mi situación, pero también estoy triste porque murió una chica y otra estuvo grave mucho tiempo." Así, abatido y con pocas ganas de hablar de la tragedia que cambió su vida, Daniel Petruf, el remisero que conducía el vehículo del que se arrojaron dos jóvenes en la avenida Lugones el 22 de junio último, relató a LA NACION qué ocurrió esa noche.
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El conductor estuvo 23 días detenido, hasta que ayer recuperó la libertad -aunque sigue procesado-, un día después de que la sobreviviente de la tragedia Paula Salinas relató ante la Justicia que no hubo ningún intento de violación o de secuestro, sino que Petruf perdió el control del vehículo.
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Salinas declaró ante el juez Ricardo Warley después de estar internada y ser inducida durante once días a un coma terapéutico. En cambio, Teresa Bottino, su amiga, falleció en el acto cuando cayó sobre la calzada, al arrojarse del vehículo que iba a más de 80 kilómetros por hora.
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"Ahora quiero rehacer mi vida, tengo que luchar para poder mantener a mi familia. Necesito encontrar otro trabajo", dijo anoche el remisero acompañado por su esposa. El mismo fallo de Cámara del Crimen que dictó su excarcelación le impide conducir vehículos.
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Petruf insistió en que mientras manejaba sufrió un ataque de epilepsia, enfermedad que sufre desde los 9 años y que le ocultó a las autoridades comunales de Malvinas Argentinas para obtener su registro de conducir.
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"No me acuerdo de nada. Sólo sé que en un momento bajé de la General Paz y cuando tomo por Lugones, más o menos a 300 o 400 metros, había una señalización que indicaba reparaciones en la avenida; y allí fue donde me desvanecí y quedé inconsciente. Cuando vuelvo en mí veo a un señor con un Renault 11 blanco y le pregunto ¿dónde estoy?, porque yo estaba circulando por Lugones y me encontré en Costanera Norte, sin explicarme cómo aparecí allí", recordó.
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