EL REPRESOR JÁUREGUI SUMÓ OTRO PROCESAMIENTO EN SÓLO UNA SEMANA
El juez federal Omar Digerónimo procesó ayer a Luciano Adolfo Jáuregui por el secuestro y de la desaparición de tres personas ocurridas en el centro clandestino de detención que funcionó en la Fábrica Militar Domingo Matheu: Hilda Cardozo, Ariel Morandi y Susana Miranda, y por la privación ilegítima de la libertad de otras cuatro: Ramón Verón, Juan Antonio Rivero, Adriana Arce y Olga Moyano.
Jáuregui -quien fuera Comandante del Segundo Cuerpo de Ejército durante los años 1979/80- ya había sido procesado la última semana por otras 15 privaciones ilegítimas de la libertad seguidas de amenazas y tormentos, y 12 homicidios en el marco de la causa Quinta de Funes. El militar con vida de máxima jerarquía procesado hasta hoy por terrorismo de Estado, cumple arresto domiciliario por tener más de 70 años por una causa por robo de bebés que tramita en Buenos Aires.
Los casos la Quinta de Funes de privación ilegítima de la libertad agravada por el uso de violencia y amenazas en concurso real con el delito de tormentos en 15 casos, 12 de las cuales terminaron en homicidios tiene como víctimas a Eduardo José Toniolli, Jorge Novillo, Stella Hildbrand de del Rosso, Carlos Laluf, Marta Maria Benasi, Miguel Angel Tosetti, Oscar Daniel Capella, Ana María Gurmendi, Fernando Dussex, Pedro Retamar, Maria Adela Reyna Lloveras, Teresa Soria de Sklate. A estas doce muertes se suman los casos de Tulio Valenzuela, Raquel Negro y Jaime Dri, que lograron salir con vida de la Quinta de Funes.
En total el personal responsable del centro clandestino de detención de la ex Fábrica Militar de Armas, fue Leopoldo Fortunato Galtieri, como 1º comandante del II Cuerpo de Ejército, Luciano Adolfo Jauregui, 2º comandante del II Cuerpo de Ejército, José Luis Pérez Caro, que pertenecía a la Policía provincial y era árbitro de la Asociación Rosarina de Fútbol; Carlos Isach, alias Carlitos; Pepe o Héctor Marino González, entonces capitán de inteligencia del 121; Sebastián, que era el mayor Rubén Fariña, miembro del servicio de Inteligencia del 121; Ricardo o Ricardo Ríos, en verdad Walter Roscoe y era personal civil de inteligencia del Ejército; Rubén Rébora, en verdad Eduardo Rebecchi, prófugo de la justicia. También Walter Pagano, personal civil de inteligencia del ejército y Eduardo “Tucu” Constanzo.
El 6 de julio Luciano Adolfo Jáuregui se presentó ante el Tribunal que lo había citado para brindar declaración indagatoria en las causas Quinta de Funes y Fábrica Militar de Armas “Domingo Matheu”. En esa oportunidad Jáuregui se abstuvo de declarar y se remitió a un escrito preparado por su hijo José Francisco Jáuregui con quien colabora el abogado del fuero local Fernando Sirio. En el documento el militar deslindó las responsabilidades que se le imputaban: privación ilegítima de la libertad, amenaza, aplicación de tormentos a víctimas que sobrevivieron y 12 casos de homicidio.
Entre quienes declararon en esta causa se cuenta Adriana Arce quien
a finales del año pasado estuvo junto al juez Digerónimo recorriendo las instalaciones, y declarando en esta causa. Arce declaró que “en el chupadero de la Fábrica Militar se le había practicado un aborto sin anestesia. Días después fue colgada junto a otros detenidos de una argolla sujeta a la pared por sobre sus cabezas e interrogada por el comandante Jauregui sobre sus compañeros del gremio SITEN que nucleaba a los trabajadores de la educación”. También declaró Juan Rivero, además de Verón quien pudo ver a Carlos Isach cuando se descorrió la venda que le cubría los ojos.
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