El respiro le duró poco a Temer
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Uno de sus más cercanos colaboradores renunció luego de que el arrepentido ex presidente de la constructora Odebrecht revelara a la Justicia un presunto soborno.
Poco le duró la calma al presidente brasileño Michel Temer tras su victoria en el Congreso al aprobarse su primera gran medida de austeridad. Ayer se reveló que el jefe de la compañía Odebrecht confirmó a la Justicia el pago en 2014 de un presunto soborno al entonces vicepresidente hoy devenido mandatario y a su partido. Como resultado del escándalo, uno de los más cercanos consejeros presidenciales renunció.
La salida del asesor especial de la Presidencia, José Yunes, amigo de Temer desde hace décadas, es la primera consecuencia directa de la nueva oleada de acusaciones de corrupción que implican al gobierno del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que llegó al poder luego del polémico proceso de impeachment a la presidenta Dilma Rousseff . Todas las denuncias están relacionadas con el multimillonario esquema de coimas que imperó en Petrobras, y del que Odebrecht era uno de sus ejes.
Además del convicto ex presidente de la empresa, Marcelo Odebrecht, otros 76 ex ejecutivos de la compañía firmaron el mes pasado un acuerdo de delación premiada con la Justicia para que sus penas sean reducidas a cambio de brindar más datos sobre cómo funcionaba la red de sobornos para garantizarse contratos con la petrolera estatal.
El viernes pasado, la revista Veja reveló que en su primera declaración ante los fiscales, el ex director de Relaciones Institucionales de Odebrecht, Claudio Melo, aseguró que durante la campaña electoral de 2014, Temer -por entonces vicepresidente de Dilma- solicitó al conglomerado una “donación” de 10 millones de reales (tres millones de dólares) a su partido, el PMDB. De acuerdo con Melo, parte de ese dinero ilícito fue entregado en efectivo en las oficinas de Yunes, que actuaba como tesorero del PMDB en San Pablo.
Ayer, el diario Folha de S. Paulo reveló que en sus declaraciones de esta semana a la Justicia, el propio Marcelo Odebrecht -detenido en junio de 2015 y condenado a poco más de 19 años de prisión- confirmó los datos aportados por Melo. El empresario contó detalles de cómo en mayo de 2014 participó de una cena en el Palacio de Jaburú, residencia del vicepresidente, en la que Temer le solicitó la ayuda para financiar la campaña del PMDB, fuerza de la que era el titular.
Según Folha, Odebrecht señaló que en el encuentro también estaba presente el vicepresidente del PMDB, Eliseu Padilha, actual jefe de Gabinete de Temer, que explicó que una parte de la “donación” podía ser hecha de manera transparente a la campaña del candidato del PMDB a la gobernación de San Pablo, Paulo Skaf (jefe de la poderosa Federación de Industrias del Estado de San Pablo), y que otro monto debía ser entregado directamente a Yunes.
No bien estalló el escándalo, tanto Temer como Padilha y Yunes negaron vehementemente las acusaciones, pero ayer la presión fue intolerable para al menos uno de los implicados.
“Para preservar mi dignidad y mantener encendida la llama cívica que me hace creer en los inmensos potenciales de mi país, declino, Señor Presidente, del honorable cargo de asesor de la Presidencia”, escribió Yunes en su carta de renuncia.
La inquietud se apoderó de Brasilia y del Palacio del Planalto, donde ayer se había festejado la aprobación en el Congreso de la enmienda constitucional que congela los gastos públicos por 20 años. De inmediato corrieron rumores sobre el alejamiento de otra de las figuras claves del gobierno, el secretario del programa de Inversiones en Infraestructura, Wellington Moreira Franco, que debió salir a desmentir tales versiones.
“No abandono las luchas cuando creo en ellas”, afirmó en un intento por demostrar solidez. Sin embargo, el nerviosismo era patente en todos los interlocutores del oficialismo. Si las primeras revelaciones del acuerdo de delación premiada de Odebrecht -que aún no fue ratificado por el Supremo Tribunal Federal- causan turbulencias tan fuertes, ¿qué se puede esperar para marzo, cuando se espera que los fiscales de la operación Lava Jato empiecen a actuar en concreto sobre las denuncias una vez que el acuerdo sea aprobado por la Corte?
Se intuye que los ejecutivos de la compañía delatarán a más de un centenar de políticos de todos los partidos, pero con el PT ya fuera del gobierno tras la destitución de Dilma, las mayores víctimas del “terremoto Odebrecht” serán los actuales funcionarios del PMDB.
Hay incluso políticos dentro de las filas del PMDB que ya empezaron a señalar con el dedo al principal aliado del gobierno en esta etapa, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
“Está en marcha un proceso para derribar al presidente Temer; hay quienes no quieren esperar al voto popular”, dijo el senador Jader Barbalho en referencia a las elecciones de 2018. “Quieren debilitar al gobierno de tal manera que el presidente finalmente renuncie y ya tienen un candidato para ocupar su lugar, que es el ex presidente Fernando Henrique Cardoso”, agregó haciéndose eco de las opiniones que indican que el ex mandatario socialdemócrata podría ser una opción de consenso en el Congreso para reemplazar a Temer.
De acuerdo con la Constitución, si el cargo de presidente y de vicepresidente quedaran vacantes antes de la primera mitad del mandato en curso (fecha que se cumple el 31 de diciembre), deberían convocarse nuevas elecciones directas. En cambio, si la vacancia ocurriera ya en la segunda parte del mandato (a partir del 1º de enero), el Congreso sería el encargado de elegir al nuevo jefe de Estado entre sus miembros o a alguna figura de unidad nacional.
Siempre con el calendario constitucional en mente, desde el opositor PT ya se pide enérgicamente la salida de Temer, acusado por ellos de perpetrar un “golpe” contra Dilma.
Protestas contra el ajuste
Más de un centenar de personas fueron detenidas en la madrugada de ayer en manifestaciones contra la aprobación de una polémica ley que congela los gastos públicos por 20 años. En Brasilia, 88 personas fueron detenidas por la policía, que reportó edificios con pintadas y “actos de vandalismo” en torno de la explanada donde se encuentran los ministerios.
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