EL REUTEMISMO PUSO EL FRENO
La derogación de la ley de Lemas se trabó en el Senado. Nueve amigos de Carlos Reutemann cajonearon ayer la reforma electoral sin ninguna explicación pública en el recinto, a la espera -según sus colegas más cercanos a la Casa Gris‑ de una reunión con el gobernador Jorge Obeid para limar las diferencias políticas. “La situación está estancada”, dijo el jefe del bloque oficial, Héctor Ocampo, quien identificó a los rebeldes que ayer se negaron a habilitar el tratamiento sobre tablas del tema. “Son los siete senadores que apoyaron el proyecto de (Joaquín) Gramajo, a los que ahora se suman (Juan Carlos) Mercier y (Daniel) Depetris”, los escrachó. Otros dos íntimos de Reutemann. Ocampo explicó que los seis senadores más ligados a Obeid privilegiaron la unidad de la bancada antes de forzar una votación que hubiera significado perder la chance de derogar la ley de Lemas y formalizar la ruptura. “Vamos a seguir negociando. Acá hay que arreglar”, se ilusionó el legislador. “¿Esto es un pase de factura? ¿No tratan el proyecto en el recinto porque el gobernador no los atiende?”, le preguntaron. “Usted saque las conclusiones que quiera y corre por su cuenta”, contestó Ocampo.
La tensión interna empujó a la mayoría justicialista en el Senado a rechazar las dos propuestas del arco opositor: primero, habilitar el tratamiento sobre tablas de la reforma electoral que pidió la senadora socialista Patricia Sandoz y luego una preferencia para el jueves próximo que solicitó el presidente del bloque radical, Carlos Fascendini. Las dos mociones sólo cosecharon cuatro votos opositores. Los quince senadores del PJ se mantuvieron inmóviles. Y ya se sabe que para considerar un asunto en el recinto en forma inmediata o para analizarlo en una semana (con o sin dictamen de comisión) se necesita una mayoría especial de dos tercios: trece votos. Un número inalcanzable para los seis obeidistas y los cuatro de la oposición.
Ocampo tuvo que poner la cara en el hall de la Legislatura para explicar lo que sus colegas reutemistas no explicaron en el recinto. “La situación está estancada. No logramos consensuar en el bloque una posición para tratar el tema en el recinto y después que cada uno vote lo que quiera, cómo le dicte su conciencia y sus convicciones políticas. Pero no llegamos a un acuerdo, no logramos los dos tercios necesarios y optamos por seguir conversando, negociando. Vamos a ver si la semana próxima podemos llegar a un acuerdo porque de nada vale forzar una votación si eso significa una fractura en el bloque, alguna rispidez mayor. Entonces, como aún quedan dos sesiones del período ordinario, vamos a intentar algún acuerdo”, explicó.
‑¿Quiénes son los senadores que se niegan a tratar el tema?
‑Los siete que apoyaron el proyecto Gramajo, a los que ahora se suman Mercier y Depetris, dijo Ocampo. Pero después cuando le preguntaron qué argumentos esgrimen sus colegas, sobre todo Mercier y Depetris, dos íntimos de Lole, no contestó.
Según Ocampo, los rebeldes quieren hablar con Obeid antes de derogar la ley de Lemas. “Sentarse a conversar con el gobernador, quizás acordar algún funcionamiento político para el futuro, algo más fluido, más cercano. Hay algunos colegas que no han sido atendidos por el Poder Ejecutivo como ellos pretenden. Bueno, vamos a ver. Son todas posibilidades”, afirmó.
‑¿Obeid es el único que puede destrabar la situación?
‑Yo no diría que él puede arreglar las cosas, pero vamos a hacer lo posible para que lo intente. Vamos a tratar de armar una reunión entre el gobernador y los 15 senadores justicialistas para charlar un poco.
‑¿Y qué va a cambiar si el gobernador insiste en que se derogue la ley de Lemas?
‑En eso no cambia nada, pero puede cambiar en otros aspectos de la relación entre el Poder Ejecutivo y los senadores. Voy a hablar con los representantes del gobernador en la Cámara de Diputados que son nuestros interlocutores: Mario Lacava y Ariel Dalla Fontana para que la reunión se haga cuanto antes. Si es posible mañana (por hoy) -dijo Ocampo. Y agregó: “Hay senadores que están molestos porque no se los atiende en el Poder Ejecutivo como ellos quisieran. Incluso, dicen que en el anterior gobierno de Obeid, los presidentes de bloques participaban en las reuniones de gabinete y que él se reunía cada tres meses con los senadores del PJ. Bueno, que se lo planteen al mismo gobernador a ver qué respuesta tienen. Lo que queremos es favorecer la gobernabilidad de la provincia y ayudar a Obeid en todo lo posible”.
Ocampo y otro senador cercano a Obeid, Jorge Malugani admitieron que los amigos de Reutemann no respetaron un pacto de tratar ayer la reforma electoral. “Había un compromiso, lo discutimos en la reunión de bloque y hasta hace un rato. Pero bueno…
‑¿Y qué pasó? -insistió Rosario/12.
‑No sé- contestó Ocampo. Malugani aportó lo suyo: “Había un compromiso, pero no se cumplió. Faltan dos sesiones, esperemos que podamos tratar el proyecto.
La división de los senadores justicialistas quedó a la vista pública el miércoles a la noche, después de una tensa reunión que terminó entre reproches y a los gritos. Los primeros en salir fueron los nueve rebeldes: los siete que apoyaron el proyecto Gramajo: Norberto Betique, Danilo Capitani, Alberto Crossetti, Ricardo Olivera, Hugo Pucheta, Ricardo Spinozzi y el propio Gramajo, a quienes se sumaron otros dos amigos de Reutemann: Mercier y Depetris. En el bloque quedaron los seis cercanos a Obeid: Juan Carlos Bacalini, José Baucero, Alcides Calvo, Armando Traferri, Malugani y Ocampo.
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