EL RÍO PARANÁ ESTÁ CASI DOS METROS POR DEBAJO DE SU NIVEL HISTÓRICO
Para esta época del año la altura del río frente al Puerto debería ser cercana a los 3,80 metros. Sin embargo, ayer el registro fue de 1,77 metros. Ni siquiera hay que acercarse hasta la costa para comprobar la pronunciada bajante. Desde lo alto del Parque Urquiza se pueden observar bancos de arena cercanos a la isla Puente. Comparado con los niveles normales de los últimos 25 años para agosto, está casi dos metros por debajo de su nivel histórico.
Según el Instituto Nacional de Agua (INA) las razones de esta situación se basan en la disminución del caudal por la acotada proporción de lluvias en las nacientes del río en Brasil. Pero para aquellos baqueanos del río, a ese argumento deben sumársele las alteraciones de los regímenes hídricos producidas por las represas y el cambio climático por el desmonte.
Las primeras muestras de ello están a la vista: ya no se observan las crecientes estacionales de febrero o marzo ni las decrecientes posteriores. Y el recurso pesquero tampoco es el mismo.
PREOCUPACIÓN
El pronóstico hidrológico del INA plantea para este tramo del Paraná una altura que podría incluso llegar a 1,65 metros en los próximos días. “Las más de 40 represas alteraron el cauce del río y el desmonte modificó el régimen de precipitaciones. Eso incluso llevó a la región a un nuevo clima, de carácter subtropical, que se aprecia con las temperaturas que tuvimos este invierno”, opinó Raúl Roco, pescador de barrio Los Arenales.
En la costa ven con gran preocupación está atípica falta de agua “porque nos está haciendo perder recursos pesqueros. Si tuviésemos un régimen hídrico normal, en gran parte el valle aluvial y los lagos a ambas orillas, huevos, larvas y juveniles de peces podrían estar ocultas y ante alguna bajante quedar encerrados en esos lugares, de modo de poder crecer y reproducirse. Así, con la próxima creciente a fines de verano, se volcarían al río más peces y futuros reproductores. Pero a este ritmo se pierden generaciones enteras”, lamentó. Es que ni siquiera se formaron esas lagunas a las orillas.
“La falta de potenciales reproductores ya se está notando”, remarcó el pescador, y citó como ejemplo la situación del sábalo –base fundamental de la cadena alimenticia en el río– que debió crecer entre 2002 y 2003 y creará un problema para 2006 y 2007, cuando hubiesen estado en condiciones de ser extraídos sin perjudicar el sistema.
“Se pesca la misma cantidad y los recursos ya no son los mismos”, planteó Roco. Las personas de la costa tienen la capacidad de adelantar el comportamiento del río, incluso hasta con mayor rigurosidad que los estudios científicos.
“Estimo que nos vamos a tener que acostumbrar a un régimen hídrico parecido o igual, por falta de agua por las represas o la modificación de las lluvias”, sostuvo en diálogo con Uno.
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