EL ROMANCE DE UNA MUJER POLICÍA Y UN PRESO TERMINA EN CASAMIENTO
Desafiando las leyes escritas y también las no escritas, rangos, costumbres y hasta los malos augurios de una fecha supuestamente funesta para contraer matrimonio, una mujer policía se casará el próximo viernes 13 con un preso en la ciudad fueguina de Ushuaia.
El romance de Pamela Cardaci y Gastón Díaz escandalizó a la sociedad fueguina, al punto de que la policía provincial ordenó investigar si la historia de amor contrariaba alguna disposición escrita contra la relación amorosa entre un agente de la ley y quien ha caído en prisión por haberla vulnerado.
Ni siquiera un pedido de destitución para la agente Cardaci por parte de la policía fueguina detuvo a una pareja que, lejos de amilanarse, eligió al viernes 13 de febrero como fecha para el casamiento de civil.
Los padrinos de la singular unión matrimonial serán la periodista Carla Fulgenzi y uno de los hermanos del recluso, Oscar Díaz.
“Aún no está decidido el lugar donde se realizará la ceremonia por civil, pero además de nosotros habrá otros testigos”, comentó Fulgenzi, conductora de un programa de televisión desde donde reivindicó el romance.
Amor entre rejas
La inédita historia de “amor entre rejas”, como se la llama en Ushuaia, tiene como protagonistas a Pamela, agente de policía de 22 años con dos hijos -uno de ellos discapacitado- y a Gastón Díaz, quien purga una condena de cinco años por robo.
La joven conoció a Díaz antes que ingresara a la cárcel, pero nunca lo vio mientras estuvo detenido, hasta que un día se encontraron por casualidad. El preso llamó después por teléfono a la policía y así empezaron a intercambiar cartas a través de la hermana y la cuñada de Díaz.
Más adelante, Cardaci trabajó en la División Asuntos Judiciales, donde sus autoridades -que ignoraban la historia de amor-, habían enviado a trabajar, entre otros reclusos, a Díaz.
Por supuesto, el preso nunca cuestionó esas órdenes, puesto que allí se encontraba nada menos que la mujer de sus sueños.
Pero la historia de amor no pudo mantenerse más en secreto y hace poco más de seis meses estalló el escándalo. De inmediato, la policía fueguina abrió un sumario para determinar si la agente había dejado de ser “confiable” para la fuerza.
El subjefe de la fuerza, comisario mayor Angel Monzón, aseguró en la oportunidad que los miembros de la policía fueguina deben exhibir “una vida social intachable” y que cuando un agente ingresa a esa fuerza “está sujeto a reglamentos y normas internas” que deben ser respetadas.
Un año y medio más en la cárcel
Entre quienes se encolumnaron a favor de la pareja se encontró Fulgenzi, cuyo apoyo le hizo ganar el rol de testigo en la boda, especialmente elegida por los enamorados . “Nos casamos el viernes y queremos que vos seas testigo de la ceremonia por la defensa que hiciste del caso”, comentó la periodista que le dijeron al relatar un llamado telefónico que recibió del detenido, al que todavía le resta un año y medio de cárcel para salir en libertad.
“Sobre todo me pareció muy autoritario que intenten echar a la mujer policía de la fuerza por enamorarse de un preso, más allá de que exista un reglamento, pero es increíble que se diga: «prohibido enamorarse», es realmente de la época medieval”, acotó.
Según la periodista, “Pamela pelea ahora para seguir siendo empleada estatal y pide que la cambien de sector, en todo caso. Ahora cambió el gobierno en Tierra del Fuego y todo depende de una decisión política de las actuales autoridades. Esperemos que contemplen el caso”, afirmó.
Más allá de lo que suceda, la historia de “amor prohibido” entre la mujer policía y el preso, que conmovió a Tierra del Fuego y luego a todo el país, está a punto de escribir el último capítulo, el más feliz para los novios, que finalmente se unirán en matrimonio.
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