El rosarino Renzo Olivo se metió en la segunda ronda del Abierto de Australia
El joven de 23 años y 174º del mundo derrotó en cinco sets al checo Vasely. Ahora enfrentará a su compatriota Federico Delbonis, quien se impuso ante Ivo Karolic.
El rosarino Renzo Olivo (174º), surgido de la qualy, dio la sorpresa esta madrugada al imponerse en cinco sets ante el checo Jiri Vesely (50º). Fue una victoria del rosarino de 23 años por 7-6 (8), 2-6, 1-6, 6-4 y 6-4 en tres horas y 31 minutos de un choque cambiante, pero en el que siempre estuvo a la altura de una partido de Grand Slam.
“Sin dudas, es el mejor día de mi vida tenística”, señaló Olivo. “Estoy muy feliz, quizás no lo demuestro, pero para mí esto es indescriptible”, añadió el tenista después del partido. En la cancha sí demostró que fue un momento especial para él. Después de las tres horas y 27 minutos de encuentro, el argentino celebró el último punto lanzándose al suelo y llevándose las manos a la cara.
Olivo contó que empezó a sufrir calambres en el segundo set, pero logró recuperarse para tumbar al número 50 del ranking. “Los calambres se me fueron en el cuarto y en el quinto. Tenía que dejarlo todo, no había opción. Traté de dar todo y por suerte jugué muy bien. Traté de dejarlo todo y que me sacaran en camilla”, bromeó.
Olivo se medirá el miércoles en la segunda ronda con su compatriota Federico Delbonis, que había ganado antes al croata Ivo Karlovic por 7-6 (7-4), 6-4, 2-1 y abandono. “Jugué el año pasado en la semifinal de un challegner contra él y perdí en dos sets”, recordó.
“Para el tenis nacional es bueno que dos argentinos estén en segunda ronda. Somos amigos y será un partido muy lindo. Por suerte, un argentino pasará a tercera ronda”.
Olivo, el tercero de cuatro hermanos, se formó como tenista en Argentina hasta que a los 12 años se fue a Francia a la academia de Patrick Mouratoglou, actual entrenador de Serena Williams. “Me ofreció ir a la academia y bancarme todo. Mi papá no podía bancarme más, era muy costoso para mi papá. Era una oferta que tenía que aceptar”, explicó. “Vivir solo en Francia a esa edad fue una locura. Quizás ahora no lo haría”.
Olivo, que está en Australia sin entrenador ni preparador físico, señaló que el dinero del premio le vendrá muy bien para costearse el resto de la temporada. “En lo económico me sirve mucho, es un dinero que me ayuda para todo el año, para invertir en entrenadores”.
Para el rosarino, otro de la camada 1992 que hoy por hoy lidera Diego Schwartzman, se trataba del debut absoluto en torneos del Grand Slam, al punto de que apenas había ganado tres partidos en canchas duras entre Challengers y torneos ATP, antes de llegar a esta fase previa.
Fuente: La Capital
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