El sciolismo se fue satisfecho y revitalizado: “Ganamos claramente”
La gran prueba había finalizado. Algo cansado, Daniel Scioli bajó del escenario, se alejó de los flashes y comenzó a desandar la intimidad del candidato: caminó con paso firme y cabeza levantada por los pasillos de la Facultad de Derecho hasta el Salón Rojo, donde sus colaboradores y familiares lo recibieron con gritos y un aplauso estruendoso. Era la bienvenida reconfortante que necesitaba luego de haberle puesto el cuerpo a un debate de 90 minutos que fue emocionalmente extenuante.
Sonriente y “exultante” -según describieron sus allegados-, el candidato del Frente para la Victoria quiso conocer la opinión de los integrantes de su equipo antes de enfrentar a los medios de comunicación. Le pareció necesario, aunque ya estaba convencido de que había logrado exponer ante millones de personas que Mauricio Macri impulsa un proyecto de gobierno con “propuestas de ajuste y devaluación que son un peligro para el conjunto de la sociedad”.
“Ganaste con claridad, Daniel”, fue el análisis unánime que escuchó de boca de funcionarios bonaerenses, familiares y asistentes. Acto seguido le agradeció a todo su equipo de campaña el esfuerzo y la ayuda que le dio para preparar un debate que –entiende- será un punto de inflexión en la carrera hacia la Casa Rosada. Entonces sí, luego de otro aplauso cerrado, salió a hablar con la prensa.
“Macri se puso muy mal porque desenmascaré su política, estoy seguro de que la gente empezó a repensar, a decidir. A tomar conciencia de que atrás de la palabra cambio, hay ajuste brutal”, dictaminó Scioli ante cada micrófono que le pusieron enfrente. Ya se había sacado de encima la presión del debate y ahora salía a mostrar fortaleza con miras al sprint final de la campaña.
Uno de los analistas más agudos de la tropa naranja admitió que su referente político “estuvo algo tenso” en la primera parte del debate, pero después “se acomodó y se mostró como un candidato mucho más sólido” que su adversario. “Ganamos claramente por puntos”, sentenció.
El mismo diagnóstico realizó Carlos Zannini en una de las tantas conferencias de prensa que dio al finalizar el evento. El candidato a vicepresidente de la Nación remarcó además la ironía de que el mismo hombre (Macri) que vive “declamando el respeto por las formas, esta noche trató de mentiroso y cínico a su contrincante; es una de las peores agresiones, pero la realizó con la misma cara con la que esconde a sus economistas y no revela su verdadero plan de ajuste”.
El sciolismo argumenta que el candidato del FpV ganó el debate porque “desarrolló propuestas concretas”, ante un Macri que “se quedó en la chicana tribunera” y nunca pudo responder qué pasará con el poder adquisitivo de la gente, si se aplica el ajuste con megadevaluación que –entienden- tiene en mente la gente de Cambiemos.
La tropa naranja celebró con énfasis -en vivo y por las redes sociales- una frase punzante de Scioli que apuntó a señalar que el jefe de Gobierno no tiene estatura política para ser jefe de Estado: “Si todavía no pudiste resolver el tema de los trapitos, ¿cómo vas a hacer con el narcotráfico?”.
También se encargó de señalar (y viralizar) como un signo de debilidad una expresión que Macri realizó ante las respuestas evasivas de su rival. “Dijo ‘me rindo’, algo que en un debate en los Estados Unidos sería símbolo de debacle; si se rinde por una charla, imaginate si tiene que ir a negociar con los buitres”, disparó en diálogo con Infobae uno de sus principales asesores.
La Cámpora estuvo presente y expresó su satisfacción por el resultado del debate; lo hizo a través de Juan Cabandié y de Eduardo Wado de Pedro, quien habló con este medio de lo que observó en la Facultad de Derecho: “El ganador fue Scioli, porque estuvo muy firme ante un Macri que no pudo responder la pregunta central que cruzó el evento, que tiene que ver con quién va a pagar las consecuencias de la devaluación, de la apertura de las importaciones, del ajuste y del tarifazo que promueve”.
El secretario General de Presidencia llamó al electorado a que se haga “protagonista de la campaña y predique”, para exponer el perfil de un candidato que, “como goza de una enorme protección mediática, puede llegar al 22 sin que se sepa cuál es su verdadero plan económico y social”. “Salgan a convencer a sus amigos y vecinos”, invitó, consciente –al igual que el resto del equipo naranja- de que un debate no sólo se gana en el escenario, sino también en la mente de quien lo escucha…
Fuente: Infobae
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