EL SECUESTRADOR “HÍGADO” MUÑOZ MURIÓ EN UN ASALTO
Cristian “Hígado” Muñoz, sospechado de liderar la banda que secuestró a Cristian Ramaro y a Nicolás Garnil, >b>murió esta mañana al tirotearse con la Policía tras asaltar –junto a tres cómplices- la sucursal del banco Galicia en San Miguel. El Ministerio de Seguridad confirmó su identidad después de constatar las huellas digitales.
Un jefe policial que reconoció a Muñoz dijo que el asaltante había cambiado su color de cabello ya que “tenía claritos rojizos” y presentaba barba crecida de pocos días. En el pecho había tatuado los nombres de sus hijas.
El asalto donde cayó el secuestrador ocurrió esta mañana, cuando varios hombres armados –entre 4 y 5 según la versión policial- entraron a la sede bancaria ubicada en avenida Presidente Perón y Sargento Cabral. Mediante un rápido operativo robaron las cajas y escaparon.
A pocos metros del banco fueron interceptados por efectivos policiales. Allí comenzó un intenso tiroteo que concluyó cuando Muñoz cayó muerto de un disparo en la cabeza y uno de sus compinches resultó herido. Los restantes lograron escapar.
La Policía considera que Muñoz, junto a su socio Maximiliano “Pachu” Peñaflor, lideraba una aceitada y escurridiza banda dedicada a secuestros extorsivos. Una de sus primeras víctimas fue el gerente de Telecom, Augusto Peña Robirosa. Después Cristian Ramaro, capturado en Tigre. El último caso en el cual habrían intervenido, según la Policía, es el del adolescente Nicolás Garnil, que vive en el barrio Las Horquetas de San Isidro.
El martes pasado se había generado una fuerte polémica alrededor de este hombre porque se descubrió que había sido detenido con una identidad falsa en Villa Carlos Paz y que la Policía lo liberó por fallas en los controles, a pesar de ser el prófugo más buscado.
Muñoz había sido detenido en esa ocasión porque instantes después de chocar con otro auto dio su verdadero nombre a un agente y luego se corrigió, entregando el DNI 22.871.139, de Eduardo Daniel De Olivera. Como al oficial que intervenía ese cambio le resultó sospechoso, lo detuvo. Pero después, ni la Policía ni la Justicia chequearon el primer nombre que había aportado y tomaron por verdadero el segundo. Como el nombre del DNI no tenía antecedentes, lo liberaron.
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