El segundo recital de los Stones hizo delirar a 55.000 fanáticos
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La banda volvió a mostrar lo mejor de su trayectoria; los británicos fueron declarados huéspedes de honor por la comuna.
Aún falta un show para que los Rolling Stones se despidan de La Plata y la ciudad de las diagonales parece empezar a extrañar a Mick Jagger, Keith Richards, Ronnie Wood y Charlie Watts. Anoche, ofrecieron su segundo concierto en el Estadio Único ante una audiencia estimada en 55.000 personas (rollingas), y pasado mañana el cierre tendrá la misma cantidad de espectadores.
Por la tarde, se confirmó la noticia que se esperaba desde anteayer: el intendente Julio Garro le entregó a la banda la Llave de la Ciudad, en reconocimiento por su histórico paso por La Plata. Los Rolling Stones fueron nombrados huéspedes de honor y se llevaron una simbólica llave como “reconocimiento a su trayectoria y muestra de hospitalidad de los platenses”, tal como señaló el jefe comunal.
Tras los shows de La Beriso y Ciro y Los Persas, que calentaron la previa tal como sucedió el domingo -al contrario de la del primer show, la de ayer fue una jornada muy calurosa y sin nubes a la vista-, los Stones salieron al escenario del Estadio Único pasadas las 21.
A diferencia de Santiago de Chile, donde comenzó el America Latina Olé Tour días atrás, en La Plata “Jumpin Jack Flash” marcó el sorpresivo inicio de la fiesta. Y el reencuentro con esta banda de bandas, con la historia de un grupo que es parte esencial del rock and roll y que hace tiempo que se ofrece como único espécimen de su prosapia.
En ellos, el rock de los años 50 y 60 (“al rock hoy le falta roll”, suele decir Richards), el blues y el soul coinciden en una única y espesa bebida. Una espirituosa, cargada de sensualidad, que de tan poderosa resulta irresistible hasta para el más abstemio. Ellos insisten en que es sólo rock and roll, pero sabemos que para muchos puede ser tanto más que eso: una forma de vida.
“Let’s Spend the Night Together”, que no habían tocado en el show del domingo, siguió en la lista. Ajustados, precisos y con más ganas de tocar que de hablar, los Stones arremetieron luego con “It’s Only Rock and Roll But I Like It” y “Tumbling Dice”.
Viaje en el tiempo
Lo de Jagger, Richards y compañía es un viaje en el tiempo. Un viaje que se concentra en una etapa dorada de la banda, que va de fines de los años 60 a fines de los 70, de Beggars Banquet a Some Girls.
Un solo de armónica de Mick Jagger enciende otra gema de la lista, “Out of Control”, y luego sí, como ya es costumbre en esta gira por América latina, el tema más votado por el público. En este caso, una balada que salió entre “Shine a Light”, “Angie”, “Ruby Tuesday” y “Beast of Burden”. ¿Cuál ganó? La balada más rollinga de todas: “Angie”.
Atrás habían quedado las primeras palabras de Mick en español, que, a diferencia de la noche del domingo, ayer eligió hablar menos y cantar más. Dio las buenas noches, dijo “hola, Argentina” y arremetió con “diez años es mucho tiempo”. En 2006 se había producido la tercera visita de los Rolling Stones al país, que fue la tercera en 11 años. Es cierto que una década es mucho tiempo, pero mucho más son los 50 años que la banda lleva rockeando. Y contando, porque la historia de los Rolling Stones continúa, hasta rozar el milagro.
Con “Paint It Black”, llega uno de los momentos más emotivos de la noche. Algunas lágrimas se dejan caer y la luz de los celulares se mezcla con alguna que otra clásica llama de encendedor. Más tarde vendrá el segmento de Keith Richards, el stone más entrañable, el más querido por el público. Con dos canciones en la voz principal, se luce ante un público que muestra su favoritismo por el guitarrista. Ronnie Wood lo acompaña, lo secunda y por momentos se establece como el guitarrista principal.
La Plata empieza a acostumbrarse a tener a los británicos entre sus calles. Una sana costumbre que muchos desean que se extienda más allá del horizonte prometido, la jornada del próximo sábado. El Estadio Único se ofrece como un marco ideal no sólo para recibir a los Rolling Stones, sino también para conciertos de cualquier índole. Cómodo, de fácil acceso, con una cercanía desde las plateas que hace que no se extrañe ni a River ni a Vélez, habituales escenarios de este tipo de shows.
Fuente: La Nación
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