EL SENADO APROBÓ EL SISTEMA MIXTO Y OBEID AMENAZA CON UN PLEBISCITO
El PJ impuso anoche en el Senado el proyecto Traferri por el cual se adoptará un régimen electoral mixto de elecciones primarias, abiertas simultáneas y obligatorias (como lo proponía el mensaje del Ejecutivo que votó Diputados) para la elección de gobernador y vice y legisladores provinciales, y de doble voto simultáneo y acumulativo (lemas) para las elecciones municipales y comunales, con excepción de Rosario y Santa Fe, que se dictarán sus propios sistemas en un plazo de 180 días. La noticia de la votación -que tuvo once abstenciones entre peronistas, radicales y socialistas- alcanzó al gobernador Jorge Obeid en una cena con empresarios y fue el epílogo de un mal día. Anoche, según dijo una altísima fuente política del gobierno a La Capital comenzó a “garabatearse” un posible llamado a plebiscito para que la ciudadanía eche por tierra lo votado ayer.
Luego de una jornada cargada de tensión por la férrea negativa de la oposición, se terminó dirimiendo el nuevo régimen electoral impulsado por la Cámara Alta, en una votación divida que sumó 8 voluntades para el proyecto Traferri y 11 abstenciones (entre justicialistas y opositores).
En medio de una discusión reglamentaria que puso a la sesión en su momento más áspero, los opositores plantearon la inconstitucionalidad de la votación que terminó dándole media sanción al sistema mixto. Sostuvieron que las 11 abstenciones neutralizaban para la aprobación del proyecto la mayoría exigida por el artículo 42 de la Constitución provincial (mitad más uno de los 18 senadores presentes).
Acompañaron la media sanción los justicialistas Armando Traferri, Héctor Ocampo, Juan Carlos Mercier, Daniel Depetris, José Baucero, Juan Carlos Bacalini, Héctor Malugani y Alcides Calvo. El Grupo de los Siete, que se abstuvo, se conformó por Joaquín Gramajo, Danilo Capitani, Ricardo Olivera, Norberto Betique, Ricardo Spinozzi, Hugo Puchetta y Alberto Crossetti. La iniciativa de Gramajo solamente tuvo 7 votos a favor y el resto en contra. Y quedó en el camino.
Para las socialistas Patricia Sandoz y Marta Nardoni, y los radicales Carlos Fascendini y Felipe Michlig el proyecto oficial es “inaceptable” porque, como señaló el radical oriundo de Esperanza, “con esto el justicialismo se ha adueñado de la regulación de los sistemas electorales en la provincia”. Según la rosarina Sandoz, “plantea la continuidad de la ley de lemas en el 98 por ciento de las comunas y municipios”.
Con respecto a las municipalidades de Rosario y Santa Fe, que para los justicialistas es una consagración de la autonomía política, la iniciativa determina que por ordenanza aprobada por los respectivos concejos municipales (con los dos tercios de los votos) ambas ciudades podrán determinar: la cantidad de miembros de los cuerpos deliberativos y el sistema electoral aplicable para la elección de intendentes y concejales.
Al mismo tiempo se dejó estipulado que si en el plazo de 180 días los cuerpos deliberativos no se expiden, los comicios municipales en ambas ciudades se realizarán bajo la forma de elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias.
Tratando de apaciguar los mandobles que provinieron de las bancadas opositoras, el norteño Héctor Tato Ocampo defendió los alcances del proyecto oficialista, que, afirmó, “satisface a los distintos sectores de la provincia, consagrando el doble voto simultáneo y acumulativo de los lemas en las comunidades más pequeñas (municipios de segunda categoría y comunas) y de internas abiertas en el resto de la provincia, además de otorgarles autonomía política a las dos ciudades más grandes”.
Depetris, a su turno, rebatió a Sandoz alegando que el artículo 27º del proyecto que anoche recibió media sanción establece la derogación de la ley de lemas reclamada por la oposición y se extrañó de que la representante de Rosario “no esté de acuerdo con la autonomía política que esta iniciativa le concede a su ciudad”.
En rigor, la desconfianza opositora está relacionada con los tiempos parlamentarios. Sucede que el mensaje de Obeid, modificado anoche sustancialmente, deberá retornar en revisión a la Cámara baja. En ese cuerpo, la iniciativa de la Casa Gris recibió un contundente respaldo (48 a 0) y la gran incógnita es saber si tanto los diputados del oficialismo como de la oposición (que aquella vez votaron conjuntamente) insistirán con los dos tercios de proyecto original o si, en cambio, convertirán en ley este nuevo texto retocado por los senadores.
Lo cierto es que en el primer caso (el respaldo al proyecto Obeid) la iniciativa retornaría nuevamente al Senado y, entonces, están persuadidos los legisladores de la oposición, que quedará cajoneado en algún despacho de la Cámara alta.
Ya fuera del recinto y en diálogo con La Capital, el propio Traferri agigantó el signo de interrogación respecto del derrotero parlamentario de su iniciativa: “No puedo hacer futurología”, se atajó el sanlorencino.
Apenas llegó ayer un ejemplar de La Capital al despacho del gobernador anticipando cómo sería la votación en el Senado saltaron las alarmas en los principales despachos. A última hora ayer, el diagnóstico en esos salones no había variado: “Es una locura pensar que 8 senadores modifiquen la decisión unánime de la casi totalidad de los 50 diputados, por lo que es comprensible que éstos insistan con el mismo proyecto. Volvería una vez más al Senado, pero entonces allí se necesitarían dos tercios (15 votos) para mantener las reformas que les introdujeron. ¿Qué harán entonces los senadores? El proyecto corre riesgo de terminar cajoneado”.
“Es mentira que acá exista un pronunciamiento del PJ. Lo que existe en un pronunciamiento de Obeid, de Reutemann y de Hammerly, quienes llevaron al PJ al triunfo y han dicho que hay que derogar la ley de lemas. Las demás opiniones son de quienes han medrado a la sombra de estos dirigentes y de esa norma”. Una chispa, y el ambiente se encendía en la Casa Gris.
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