EL SENASA CREE QUE LA AFTOSA VINO DE AFUERA
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó ayer que la causa más firme de la aparición del último caso de fiebre aftosa detectado en Corrientes, en febrero pasado, fue la “reintroducción del virus”, y descartó que la enfermedad estuviese en la región.
El organismo aseguró, además, que el foco “ha sido controlado y erradicado” después de haber sacrificado unos 4000 animales en el campo San Juan, ubicado en la localidad correntina de San Luis del Palmar.
Sin embargo, antes de cerrar este capítulo, el organismo formuló dos demandas penales en juzgados federales de Formosa y Corrientes para que “organismos competentes”, como la Gendarmería, investiguen las responsabilidades judiciales en torno de los “presuntos movimientos irregulares de animales”. En las presentaciones ante la Justicia, el Senasa sostiene que el supuesto contrabando “guarda relación” con dos hechos anteriores, de enero último, que involucran a los establecimientos El Trébol y La Esperanza, propiedad de la firma Riacho Inglés SA, donde fueron incautados y sacrificados más de 3500 vacunos sin documentación.
Por primera vez, el Senasa vinculó la interdicción de ese ganado, propiedad de Reinaldo Estoup, con la aparición del foco de la enfermedad en el campo San Juan, en San Luis del Palmar. En 2001 ese empresario había sido investigado por el organismo sanitario tras el presunto caso de contrabando que habría provocado la reaparición de la fiebre aftosa en la Argentina.
No obstante, en la denuncia penal el Senasa no nombra al establecimiento San Juan, donde aparecieron los animales enfermos. Sólo menciona la localidad donde se produjo el foco. Consultado por LA NACION, el propietario del campo, José Romero Brisco, negó que hubiese hacienda ingresada irregularmente en su campo. “Lo desestimo rotundamente, no entró ni una vaca que no estuviese registrada”, dijo Romero Brisco, y rechazó la presunta relación de su empresa con Riacho Inglés SA: “Ni siquiera sé quiénes son”, aseguró. En su opinión, la reaparición del virus responde a “problemas en las vacunas”, y agregó que “en un supuesto caso de contrabando de hacienda el Senasa tendría responsabilidades por omisión”.
El organismo detalló en su informe final del foco que los estudios serológicos -muestras de sangre- de unos 3000 animales de la zona arrojaron que no existe circulación viral y que la cepa O detectada en los animales infectados es un 10% divergente del último aislamiento del virus en la Argentina, hace seis años. “Los estudios revelaron que se trata del virus tipo O, genéticamente, emparentado con virus aislados en las últimas ocurrencias regionales”, señaló el Senasa en su informe, en referencia a los últimos focos aparecidos en Brasil, muy cerca de la frontera con Paraguay.
El organismo, además, sostuvo que los animales enfermos no estaban “adecuadamente protegidos” y que el ganado de la zona presentaba una amplia cobertura de vacunación, con lo cual se descarta un brote endémico de la enfermedad.
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