"EL SEÑOR DE LOS ANILLOS" ARRASÓ CON ONCE PREMIOS EN LA NOCHE DEL OSCAR
Puntual, prolija, la 76º entrega de los premios de la Academia de Hollywood no deparó sorpresas. El Señor de los Anillos: el retorno del Rey alcanzó, con sus once estatuillas, a Ben Hur y Titanic. Pero el récord es que barrió con todos los premios a los que podía acceder: ganó once Oscar sobre once nominaciones, algo que no había ocurrido nunca en la historia.
La cosecha incluyó mejor película, director, guión adaptado, edición, música original, canción, efectos visuales, sonido, dirección de arte, vestuario y maquillaje.
“Esto es increíble, estoy muy emocionado, y honrado que los miembros de la Academia reconozcan la fantasía este año —comenzó el neozelandés Peter Jackson, sobre el escenario del Kodak Theatre—. Agradezco a la gente de Nueva Zelanda y su gobierno por apoyarnos. Billy Crystal puede ir cuando quiera…”, bromeó el realizador, de 42 años, en referencia al maestro de ceremonias, que ironizó con buen humor “la cantidad de gente a la que agradecer en Nueva Zelanda”.
La primera vez que la platea se puso de pie fue para celebrar el premio a Sean Penn, por Río Místico (ver De pendenciero…). Mano en el bolsillo izquierdo, dijo: “si una cosa saben los actores es que no existe eso de mejor actor. Todos sabemos lo grandes que son ustedes (por los otros nominados). No es indicado escribir un discurso, diré lo que me surja”.
Y lo que le vino a la mente desde el corazón fue agradecer “a los que me ayudaron y son parte de mi vida, el gran elenco con el que trabajé, a mi mamá, a mi papá, y a Robin (Wright), por ser mi inspiración eterna en esta montaña rusa que aprendí a disfrutar”.
“Bill, no te vayas, no te vayas, te amamos”, dijo Crystal a su homónimo Murray (Perdidos en Tokio), tras perder con Penn.
Charlize Theron, por su papel en Monster, resultó también previsiblemente, la mejor actriz. “Este es un año increíble, no puedo creerlo —dijo, antes de comenzar a lloriquear—. Agradezco a mi increíble compañera de elenco, Christina Ricci, a todo el equipo, a la maquilladora, que me transformó de manera increíble (ver De top model…). A mi abogado, que es mi amigo también, a mi ángel guardián, a mi país, Sudáfrica, a la gente de Nueva Zelanda (?), a mis amigos, muchas gracias por estar a mi lado, a mi madre por sacrificar tantas cosas por mí, ¡gracias, gracias!”
Una hipernerviosa Sofia Coppola recibió el premio al mejor guión original, por Perdidos en Tokio, de manos de Tim Robbins y Susan Sarandon. Alentada a los gritos desde la platea por su primo, Nicolas Cage, y aplaudida por papá Francis y su hermano Roman, atinó a decir: “gracias a mi papá por lo que me enseñó, a mis amigos que me alentaron, y a Antonioni, Wong Kar-wai y Bob Fosse”.
En el recuento, Río Místico se llevó dos premios (mejor actor, Penn, y actor de reparto, Tim Robbins), lo mismo que Capitán de mar y guerra, la costa más lejana del mundo, de Peter Weir: mejor dirección de fotografía y efectos de sonido. Y uno solo, Regreso a Cold Mountain (actriz de reparto), Monster (actriz) y Buscando a Nemo (filme animado)
El show había empezado con todo, con Sean Connery presentando a Billy Crystal, el maestro de ceremonias, quien “protagonizó” El retorno del presentador, una cola o avance de película en donde el comediante se ponía el Anillo y se iba transformando en Terminator y otros, e iba interactuando con personajes de películas con nominaciones,
El primer premio en entregarse fue el correspondiente al mejor actor de reparto, que ganó Tim Robbins, por Río Místico, de Clint Eastwood. “Quiero decir una cosa —finalizó—. En la película hice una víctima de abuso y violencia. Si alguien que nos mira tiene una tragedia así, debe buscar ayuda y consejo, hay que detener el círculo de la violencia.”
La tercera fue la vencida para René Zellweger, que ganó como mejor actriz de reparto por Regreso a Cold Mountain, tras ser dos años consecutivos candidata por El diario de Bridget Jones y Chicago El mejor filme hablado en idioma extranjero fue el canadiense Las invasiones bárbaras, de Denys Arcand.
Jim Carrey fue quien presentó el Oscar honorario a Blake Edwards, el director de La Pantera Rosa y La fiesta inolvidable, y Julia Roberts homenajeó a Katharine Hepburn. También se recordó a Gregory Peck y a otros artistas fallecidos en los últimos doce meses. Hubo emoción, ninguna sorpresa y un récord. No fue para nada poco…
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