EL SUEÑO DE NALBANDIAN EN EL PASTO SAGRADO
Seis sets jugados. Seis sets ganados. Con autoridad. Con la seguridad, el talento y los recursos tenísticos que le brotan del alma, espontáneamente, al sentirse cómodo en un lugar donde el año pasado llegó tan alto como ningún otro argentino antes, David Nalbandian alcanzó la tercera ronda en Wimbledon. En la coqueta cancha 1, un miniestadio tipo plato volador (al estilo Maracaná), inaugurado en 1998 y con 9 mil de sus 10 mil asientos cubiertos, Nalbandian por momentos dio ayer una clase de cómo se debe jugar en pasto. Pareció un especialista en ese piso. El, justo él, que sólo acumula 10 partidos oficiales en esa superficie.
El cordobés mostró lo mejor de su repertorio para saltar otro obstáculo en “El” Campeonato. El de ayer se llamó André Sá, un brasileño que aparecía como un peligroso oponente en función de que el año pasado llegó aquí hasta cuartos. Pero eso fue en 2002. Porque en este jueves londinense extrañamente soleado, el niño mimado unquillense, aún con lagunas, borró de la cancha a quien tuvo enfrente.
Nalbandian ganó un partido a dividir en dos partes: la primera, hasta el 2-1 en el segundo set. La otra, hasta completar un triunfo por 6-2, 7-5 y 6-2.
En el tramo inicial el argentino fue una máquina. Acierto tras acierto fue quebrando a Sá en el juego y en el espíritu, lo que se tradujo, obviamente, en el resultado. Sin tener un servicio desequilibrante, Nalbandian acumuló puntos atacando la red (en todo el partido tuvo 20 tiros ganadores en esa zona, sobre 24 intentos) o desde el fondo de la cancha. Su devolución de saque y su contragolpe, cuando no asumió directamente una actitud ofensiva con una volea que le funcionó muy bien, desmoralizaron y demolieron a Sá poco a poco, como Carlos Monzón solía hacerlo con sus adversarios en sus épocas de gran campeón de los medianos. Así llegó el set inicial, con dos quiebres del cordobés en el tercero y séptimo games.
Se puso 2-1 Nalbandian en el segundo set, pero inesperadamente su eficiencia se debilitó (una cuota de desconcentración y otra, tal vez, por haber aflojado la presión sobre un rival al que dominaba con facilidad), no aprovechó la chance de ponerse 3-1 con su saque y, entonces, lo que antes le salía fácilmente, tuvo que conseguirlo con mayor esfuerzo. Que no fue demasiado, porque le alcanzó con su mayor variedad de recursos y con su disposición para arriesgar más que su adversario para ganar el parcial, un set con cinco quiebres (tres propios).
A los dos les costó mantener su saque también en el tercer y decisivo set: apenas pudieron conservarlo en dos de los ocho games. Pero, claro, así como quedó expuesta cierta debilidad en el servicio de Nalbandian, también fue evidente la forma en la que lo compensó con su poder ofensivo: 34 tiros ganadores contra sólo 13 de Sá, en todo el partido.
“Salí a buscar el partido y, si bien bajé mi nivel al principio del segundo set, en general volví a jugar muy bien y a sentirme muy confortable en el pasto”, dijo Nalbandian, quien ya pasó dos barreras. La próxima, mañana, se llama Karol Kucera, un eslovaco de 29 años que acumula cinco títulos y que llegó a ser sexto en el ranking mundial. Igual que Nalbandian, no resignó un set en dos partidos y viene de vencer al japonés Takao Suzuki.
Pero por aquello de que las damas primero, Paola Suárez estrenará hoy el paso de los argentinos en la tercera ronda del All England: en el segundo turno de la cancha 18 (la actividad arrancará allí a las 12 (las 8 en nuestro país), su rival será la eslovena Maja Matevzic. Que puede ser tan accesible o tan difícil. Pero que merece respeto ya que está 40ª en el ranking (la pergaminense figura 35ª) y el año pasado también llegó hasta la tercera ronda. Hay pronóstico de equilibrio en el análisis previo. Pero eso son sólo palabras y datos. La acción y los resultados vendrán en pocas horas más.
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