EL SUPERAVIT FISCAL LLEGÓ A $10.000 MILLONES
Mucho antes de lo previsto, el superávit de las cuentas públicas llegó a la meta de $10.000 millones que el Gobierno nacional se comprometió a lograr para todo el año en el acuerdo que firmó con el FMI en septiembre último, según datos preliminares de la Secretaría de Hacienda al 16 de mayo.
A esa fecha, la administración nacional había percibido recursos por $23.514 M y pagado gastos primarios, esto es antes de honrar servicios de la deuda en situación “normal” por $14.475 M; de ahí surge un superávit primario de $9.039 M, a los cuales se deben agregar unos $940 M de resultado positivo del PAMI, junto al de los Fondos Fiduciarios y otros, que determinan un excedente a esa altura del año similar a la pautada para todo el ejercicio.
Esto es una buena noticia, no sólo para el Gobierno, que contará con mayor margen para enfrentar los costos del plan para superar la crisis energética sino en particular para los acreedores que sufren los efectos de casi 29 meses de default, porque creen que aumentan sus chances de contar con una mejor oferta por parte del equipo económico, como dejó entrever el Presidente en una entrevista el pasado fin de semana.
La sensación dominante es que el gran mérito de ese comportamiento se encuentra en el lado de los ingresos, de la mano de la destacada evolución de la recaudación de Ganancias, principalmente por la recuperación de los beneficios de las empresas que posibilitó la apreciación del peso, junto a las elevadas regalías petroleras, como también a la reactivación, con su doble impacto sobre el IVA y la mejora de los ingresos para la caja de jubilaciones.
Sin embargo, un análisis detallado de la evolución del gasto permite deducir que el 62% del abultado excedente fiscal se originó en el primer tercio del año en la política de subejecución de las partidas.
Así, frente a una pauta “compromiso” a gastar previo al pago de intereses de la deuda de $20.710 M, sobre un total aprobado para el año de $53.779 M, la administración nacional sólo ejecutó $15.241 M y pagó, es decir salieron de la caja $14.475 M.
Llama la atención que frente a los acuciantes problemas de seguridad que afectan a la sociedad en su conjunto, como la persistencia de deficiencias en materia de servicios para la salud, se registren en esas reparticiones un grado de ahorro del 55 y 36%, respectivamente.
En cambio, parece saludable que las carteras políticas, como el Poder Legislativo, el Ministerio del Interior y la Jefatura de Gabinete, mantengan un porcentaje de subejecución de las partidas permitidas hasta el 16 de mayo superior al 50 por ciento.
Aumento de Presupuesto
También se percibe un alto grado de demora en la ejecución presupuestaria por parte del Ministerio de Planificación, el cual a su vez contó con una partida adicional de $628 M.
Pero en este caso, puede atribuirse el bache al replanteo del plan de gasto a partir de la nueva “agenda” que trazó la aparición de la crisis energética y que el Ministerio de Economía estimó en un costo superior a $2.000 M.
Con todo, llama la atención que se eleve el gasto primario autorizado para todo el año en $777 M, cuando se registra una subejecución superior al 24 por ciento.
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