EL SUPERGUISO SERÁ SERVIDO EN LOS COMEDORES DE LA PROVINCIA
El denominado “superguiso”, un alimento especial elaborado en base a productos deshidratados con agregado de vitaminas y proteínas, será plato de los comedores comunitarios y escolares de la provincia.
Ayer por la tarde se rubricó un convenio entre el Conicet, la Universidad Nacional del Litoral y el gobierno provincial que tiene por objetivo la provisión al Estado del servicio de asesoramiento en la formulación y evaluación de la utilización de raciones alimenticias nutritivas de bajo costo para su empleo en el sistema de comedores.
El alimento fue presentado públicamente en diciembre del año pasado, y se anunció que el valor aproximado es de 60 centavos por ración, aproximadamente entre 15 y 25 centavos más barata que la que actualmente se sirve en las mesas de los comedores comunitarios y escolares.
Se trata de un proyecto desarrollado por el Ceride-Conicet, el Instituto de Tecnología Alimentaria (ITA) de la UNL y el Intec. El acuerdo fue rubricado en la sede del Magic por los representantes de cada organismo: Eduardo Charreau como presidente del Conicet, el rector de la UNL Mario Barletta, y el ministro de la Producción, Roberto Ceretto, por el gobierno provincial.
“Este convenio es una muestra de que los gobiernos pueden ser capaces de aprovechar, capitalizar e incorporar los desarrollos que lleva adelante el sistema científico”, destacó Isabel Mac Donald, subsecretaria de Ciencia, Tecnología e Innovación dependiente del Ministerio de la Producción.
La funcionaria explicó que se trata del primer protocolo, por el cual la provincia adopta ser usuaria del superguiso para los comedores y delega la firma de un acta específica a la Secretaría de Promoción Comunitaria.
Esa dependencia será la encargada de avanzar en el tema, de fijar la cantidad de raciones que serán necesarias y los precios, y de efectuar el control bromatológico y de calidad para verificar que las raciones puedan ser aptas para el consumo.
Generador de trabajo
El convenio establece, además, que durante los primeros seis meses se fabricará el superguiso en las instalaciones del Ceride. “Después se transferirá el conocimiento a pequeños emprendimientos, de modo que no sólo se puedan mejorar las condiciones alimentarias de los que asisten a comedores sino que la fabricación de este alimento sea generadora de trabajo para la gente”, detalló Mac Donald.
Una vez que esté en marcha el proceso de utilización del superguiso en los comedores, la idea es comenzar con su elaboración masiva en toda la provincia.
Aparte del aporte a nivel nutritivo para la población, Mac Donald destacó que la implementación del superguiso por parte de la provincia tiene también un valor simbólico. “La comunidad política está adoptando un desarrollo hecho por la comunidad científica, y eso es muy destacable”, opinó.
El superguiso incluye en su composición, además de la materia prima principal, según la variedad elegida (polenta, fideos, arroz), verduras deshidratadas, y agregados de proteínas que vienen de productos lácteos y de soja, todo enriquecido con saborizantes.
Durante la catástrofe hídrica de 2003 se repartieron 5 mil raciones diarias. El alimento tuvo repercusión nacional por haber sido consumido por un deportista de más de 70 años, que unió con su piragüa Puerto Iguazú y Buenos Aires consumiendo el superguiso como plato principal (Ver La historia).
Tiene la ventaja de ser nutritivo, económico, fácil de transportar y de almacenar, con una larga vida útil, sencillo de preparar y sabroso. Cada ración de alimento tiene 100 gramos que, al ser hidratados, se transforman en 400.
La historia
En 2003 el Instituto de Tecnología de Alimentos, específicamente el Ing. Rubén Roa, comenzó a desarrollar un alimento deshidratado tomando como base los que había en el mercado, pero con un alto valor nutritivo añadido.
Junto con la Secretaría de Ciencia y Técnica fue tomando forma la idea de hacer un proyecto de desarrollo, y distribuir el alimento en centros comunitarios, haciendo a la vez un seguimiento de la altura y peso de los chicos para ver su evolución en relación a los nutrientes agregados.
Pero la inundación precipitó los plazos y se distribuyeron entonces 5.000 raciones diarias que equivalen a la misma cantidad de platos de comida y a las 48 horas de haberse producido la catástrofe, había 11.000 raciones preparadas.
Después, el proyecto se interrumpió. Pero ocurrió un hecho fortuito: un hombre de 78 años (Eduardo Basombrío) hizo una travesía en bote desde Puerto Iguazú hasta el Delta; ya en Santa Fe se puso en contacto con el Ing. Roa del ITA quien le preparó cierto número de raciones. Así se alimentó y llegó a destino con sólo 5 kilos menos y buen estado físico.
El protagonista de tal aventura comentó su hazaña a un semanario porteño pero también agradeció al Ceride por su aporte. Desde ahí la noticia se expandió a todo el país.
Más cerca
El segundo convenio que se firmó ayer entre el gobierno provincial y el Conicet tiene como propósito establecer vínculos de colaboración y cooperación científica y tecnológica entre ambas partes.
Se trata de un marco jurídico tendiente a jerarquizar la actividad científica y que los investigadores del Conicet sean consultores naturales de las diversas áreas del gobierno. También para promover la formación y capacitación de recursos humanos, estimular las actividades de transferencia de tecnología, impulsar las incubadoras de empresas como alternativa para ampliar la oferta productiva, entre otros objetivos.
Eduardo Charreau, presidente del Conicet, destacó que éste es el primer convenio que firma el organismo con un gobierno provincial. “Esperamos, a partir de ahora, poder replicarlo en otras provincias donde el Conicet tiene centros e institutos de investigación”, dijo Charreau.
Por su parte, el ministro de la Producción, Roberto Ceretto, señaló: “Pretendemos que el divorcio histórico que hubo siempre entre la academia y los gobiernos provinciales, lo vayamos rompiendo para construir un camino de trabajo conjunto”.
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