EL SUR DE BRASIL PROMUEVE INVERSIONES ROSARINAS
La comitiva de funcionarios y empresarios santafesinos que encabeza el intendente Miguel lifschitz llegó ayer a Maringá, ciudad industrial del estado brasileño de Paraná en la que viven 300 mil habitantes y que es conocida por su bajo nivel de desempleo.
Los visitantes rosarinos fueron recibidos por el intendente Sergio Barros, quien se comprometió con Lifschitz a gestionar puentes de negocios para que los empresarios de las dos ciudades logren un interés que vaya más allá de los abrazos protocolares.
“Maringá tiene un potencial tanto logístico como comercial que permite que los industriales de Rosario puedan fabricar aquí y vender en todo Brasil”, señaló Barros.
En la comitiva también viajan el ministro de la Producción de Santa Fe, Roberto Ceretto, y el intendente de Rafaela, Omar Perotti, quienes avanzaron con sus respectivas agendas. La provincia recogió los frutos del viaje que el gobernador Jorge Obeid hizo el año pasado a Curitiba y Ceretto anunció orgulloso que Jefferson Nogaroli, un poderoso empresario paranaense, comprará una barcaza con cerveza a la firma Schneider y la hará llegar por medio de la hidrovía hasta Curitiba.
El funcionario aclaró que esto demuestra que “la hidrovía puede usarse para agregar valor al comercio, en este caso remontando el Paraná para enviar mercadería a Brasil”.
Por su parte, Perotti delineó junto al intendente brasileño una serie de viajes y posibles complementaciones culturales y económicas entre los dos municipios. “Los acuerdos van desde visitas y hermanamientos hasta intercambio de estudiantes y pasantes en empresas que están en nuestras respectivas ciudades”, enfatizó el intendente rafaelino.
El municipio se vistió de fiesta para recibir a los rosarinos. Una comitiva oficial esperaba a los funcionarios y los empresarios en el aeropuerto. Los representantes de las principales asociaciones comerciales de Rosario, cono Fisfe, la Bolsa de Comercio, la Asociación Empresaria y la Federación Gremial esperan hoy firmar convenios con sus pares del estado de Paraná.
La ciudad de Maringá deslumbró a los integrantes de la comitiva rosarina, que luego de largas horas de vuelo pudo apreciar las particularidades de una ciudad joven, que cumplió 53 años, y que en pleno centro tiene un bosque de 70 hectáreas que se mantiene virgen como reserva natural. Allí los monos descansan y toman sol, formando parte del paisaje de una ciudad moderna en la que todas las calles se entrecruzan y cada cinco arterias hay una avenida que se corona en una rotonda que acomoda el tránsito vehicular.
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