EL TATA PERDIÓ CON EL MEJOR POR PUNTOS
La ilusión de desvaneció. Entre el talento de uno y la equivocada táctica de otro –sin sostén atlético –, la distancia se hizo irremontable. Por eso Carlos Baldomir (66,678, justo en el límite; récord de 43-10-6, 13 ko) cedió el título welter del CMB ante un deslumbrante Floyd Mayweather (66,225; 37-0-0, 24 ko). No hubo discusión en las tarjetas: 120-108, 120-108 y 118-110.
Velocidad, riqueza técnica, movimientos con soltura en razón de sus atributos. El jab que parte como rayo y luego deja paso al gancho o al cross. Así, como se anticipaba, se mostró Mayweather. Ya el inicio, con dos buenas derechas, cortó levemente en el puente de la nariz al argentino. El Tata procuró acortar la distancia con pasos en diagonal y buscar la descarga aprovechando la tendencia del estadounidense a bajar el brazo izquierdo. Pero duró muy poco la estrategia.
No se notó la diferencia de peso y potencia (Baldomir subió con 73,500 kilos, como supermediano, seis más que su adversario, que hasta anoche sólo acumulaba dos presentaciones como welter). Sí se percibió lentitud en el Tata, sin evitar las réplicas de Mayweather cada vez que el local lo tentaba con la izquierda baja. Pretty Boy exponía otra habilidad: meter manos ascendentes en retroceso. Con el recurso del paso atrás, desairaba a Baldomir y, a la vez, colaba más de un impacto.
En el quinto hubo diferencias claras, con Baldomir pegando al aire –la derecha la mandaba muy anunciada– olvidándose de las descargas al cuerpo y con Mayweather pleno en las contras, con una derecha filosa. El argentino, pesado y sin explosión, ni siquiera obtenía ventaja en la corta, donde Mayweather lastimaba con uppers diestros. Una mala noticia llegó en el sexto: Baldomir, con un coraje irreprochable, se prendió en el palo y palo, del que Mayweather salió indemne. Quedaba confirmado que el campeón no hallaba la distancia –su forma física no era la ideal– y resignaba su plan: el avance feroz, como se había predicho, no era aconsejable ante un contragolpeador exquisito , dueño además de una cintura de prodigio para eludir la metralla. En el octavo, Baldomir lo acorraló y sólo le acertó una vez, más allá de que el Tata se llevó el round porque Mayweather sólo corrió. No ocurrió lo mismo en la continuidad, con un Baldomir frustrado por tanta superioridad.
AGUANTE EN EL HOTEL
Por supuesto, no faltó apoyo para el Tata en el Mandalay Bay Events Center. Un grupito de argentinos se ubicó en la parte alta del estadio, con capacidad para 11.000 personas. Colgaron una bandera argentina y, al lado, una de Boca. A las 17.50 tocaron los himnos. El estadio estaba, con suerte, a un 15% de su capacidad. Sonó la música de la banda militar y los argentinos “madrugadores” (porque la pelea de Tata empezó dos horas y media después) acompañaron los acordes. Sin embargo, hubo traspiés, no por culpa de quienes cantaron: la banda le pifió en un par de segmentos y, en el momento que venía el “o juremos con gloria morir”, plif, cortaron abruptamente. El himno de los Estados Unidos lo tocaron sin fallas.
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