EL TAXISTA DECLARÓ A LA JUSTICIA QUE ROSSI NO LE APUNTÓ CON UN ARMA
Mientras el ministro de Gobierno Roberto Rosúa descartaba tajantemente las acusaciones de la supuesta madre del taxista que habría sido apuntado con un arma por el ex subsecretario de Seguridad, Alejandro Rossi -hace casi cuatro meses-, su hijo desmentía ante el juez Carlos Carbone, los dichos de la mujer.
“No tomo las declaraciones de la madre. Tomo las del hijo que dijo: ‘Mi mamá está loca'”, fue la contundente definición que dio el titular de la cartera política. De igual modo Rosúa reconoció que por medio de una llamada a Europa, puso al tanto al gobernador Jorge Obeid del remezón político que arrastró al ex subsecretario de Seguridad Pública. “Hablamos por teléfono, lamentó la renuncia y quedamos en conversar el lunes” sobre el sucesor en el cargo, reveló el titular de Gobierno, quien también fue cortante al ser consultado sobre los posibles sucesores a ese cargo. Trascendió que Obeid se tomará todo el fin de semana para designar al reemplazante de Rossi, cuando ya esté de regreso de su gira por Londres y Madrid.
El juez de instrucción Carlos Carbone le tomó ayer declaración indagatoria a Sergio Daniel Amaya, el taxista de Granadero Baigorria que protagonizara el accidente de tránsito la tarde del 7 de noviembre de 2004 con el recientemente renunciado subsecretario de Seguridad Alejandro Rossi.
Según trascendió desde el juzgado “el chofer negó que Rossi le haya apuntado con un arma” tras el accidente que terminó con una abolladura en la puerta trasera izquierda del coche de alquiler. La negativa del taxista disparó ayer distintas especulaciones sobre el hecho, luego de transcurridas 24 horas de la renuncia al cargo de Rossi.
Cabe recordar que una mujer que se identificó como la madre del chofer, de nombre Mary, relató con lujo de detalles el episodio en el que supuestamente su hijo habría sido apuntado con un arma por el responsable de la seguridad provincial, quien llamó de inmediato a la policía para que se lo lleven detenido. Lo cierto es que Amaya, terminó esposado en la seccional 10ª, y tres días después su auto fue arreglado por la propia fuerza, según reveló quien dijo ser su madre, aunque nunca se identificó.
Por su parte el ministro de Gobierno evitó evaluar el paso al costado de Rossi. “La renuncia es un patrimonio individual de cada uno, de manera que él tendrá que juzgar si es correcto o incorrecto. El cree que hizo lo necesario”.
‑Entonces, ¿cuáles son los motivos concretos de la renuncia? ¿Una campaña de prensa? ¿El desgaste político ante la opinión pública?
‑Hay una suma de circunstancias. Creo que puede haber cometido un error, no estoy seguro. Por las actuaciones judiciales que yo he tenido en la mano y que le pedí desde el primer momento, no hay error. Si lo hubiera, hay que ver la magnitud del error. Pero sin ninguna duda hubo una campaña de prensa, eso generó un desgaste y es muy probable que haya generado una actitud de carácter personal, anímica, que es importante es todo esto.
‑La madre del taxista dijo que Rossi encañonó a su hijo con un arma. ¿Cómo toma estas declaraciones que ratifican la denuncia periodística?
‑No tomo las declaraciones de la madre. Tomo las del hijo que dijo: ‘Mi mamá está loca’. Es decir, que entonces… Para mi la declaración de la madre frente a una constancia judicial, frente a la declaración expresa de su hijo que participa (en el incidente con Rossi), la que tiene valor es ésta (lo que dice el taxista). La madre no participó ‑afirmó Rosúa.
Entre tanto, Rossi continuó ayer con su defensa pública. “Le voy a ser sincero. Si los hechos pasaran tal cual fueron, haría exactamente lo mismo”, afirmó en un diálogo con LT 10. Y después volvió a ensayar su teoría conspirativa: “Hubo un esfuerzo por sostener este tema en el interés público. Una casualidad como se han organizado algunos medios en sostener la cuestión, pero son todas conjeturas que hago yo desde el punto de vista personal. La verdad es que no puedo probar ninguna de ellas o afirmarlas con certeza”.
‑Usted dijo que su cargo podía resultar apetecibles para otros.
‑Existe la idea de que quien ejerce esta función de diseñar la política de seguridad pública o ejecutar la política que el gobierno diseña tiene una suerte de aura que en realidad el cargo no tiene. Una fantasía, en la que después algunos podrán ejecutar acciones en base a eso que cree. Pero esto ya es pasado, es historia ‑concluyó Rossi.
Rosúa se cruzó ayer hasta el Palacio de Justicia para participar en la inauguración del año judicial, junto al presidente de la Corte Suprema, Rafael Gutiérrez, y otros funcionarios. Pero cuando apareció en el primer piso de Tribunales, llovieron las preguntas sobre la crisis que hundió a su segundo. “Se aceptó la renuncia y se nombrará a otro, así de simple”, dijo. Sin embargo, se lo notó agitado, quizás por
el trajín de la escalera, pero también con la voz entrecortada. “Rossi es un amigo, un buen funcionario que ha prestado servicios muy importantes de manera que estoy molesto y hasta con dolor”, se sinceró el ministro.
Fue allí cuando comentó su llamada telefónica a Obeid.
– ¿Y que le dijo el gobernador?
– Lamentó la renuncia, igual que yo, y vamos a conversar el lunes.
‑¿Evaluaron algún nombre para reemplazar a Rossi?
‑No‑ dijo en tono cortante.
‑¿Será difícil encontrarlo?
‑Yo diría que en el área de Gobierno todos los puestos son difíciles.
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