"EL TEATRO ES UN LUGAR FUNDAMENTAL PARA SEGUIR CONSTRUYENDO LA HUMANIDAD"
Leonor ¿Que características tiene la obra que nos va a presentar en el argentino de teatro?
Es una pieza de la dramaturga inglesa Sarah Kane. La obra se llama 4:48 psicosis y es un relato interpretado por un solo actor. Es el último texto teatral que escribió esta mujer, que murió muy joven. Es un relato muy subjetivo sobre lo que pasa a las 4:48 que según la autora es la hora de la claridad. Se supone que entre las 4:48 y las 6 de la mañana es la hora en la que los enfermos psiquiátricos están lucidos hasta que los vuelven a adormecer con las medicaciones. Entonces, ella cuenta en el momento de mayor lucidez las razones por las que decide no vivir. Es un texto de un gran valor literario, con mucha poesía y profundamente verdadero. También se dice que estadísticamente esa es la hora de mayor cantidad de llamados de auxilio a las líneas telefónicas de ayuda al suicida.
Leonor ¿Conocía la obra de Sarah Kane antes de encontrarse con 4:48 Psicosis?
No, la verdad que no. Lo que pasó fue que el representante argentino de Sarah Kane es el mismo representante de Samuel Becket, y yo hace algunos años dirigí “Esperando a Godot” y desde aquel momento surgió una relación. Generalmente yo lo consulto sobre que textos nuevos tiene y me comentó sobre esta obra. Entonces yo le dije que me lo acerque. Y cuando leí el texto de esta mujer, que yo no conocía, me impresioné muchísimo, porque me di cuenta del valor literario. En la primera lectura me fue muy difícil comprenderlo pero yo sentí que había algo muy profundo y verdadero. Y el otro desafió fue pensar como iba a interpretar arriba del escenario a ese texto, porque la autora no da ningún tipo de indicación. Yo creo que su teatro es fundamentalmente de denuncia y que su objetivo esencial es sacar a la luz un mundo muy deshumanizado, donde no se tiene en cuenta el dolor. A lo sumo se lo quiere tapar para no verlo.
Me imagino que no debe ser nada fácil poner en escena un texto de estas características sin el auxilio de su autora, mediado por una traducción. ¿Hay que recrearlo, no?
Mira, yo ví una puesta anterior de esta obra y el principal problema era que se caía en lo formal. El desafió más importante que plantea el texto es encarnar la palabra de la autora. Yo creo que los buenos dramaturgos sintetizan en la palabra todos sus pensamientos, sus dolores, sus alegrías, y ¿Qué hacemos los actores? Tratamos de que esas palabras se transformen en un hecho vivo. Para que esto ocurra, hay que dejarla hablar a ella, y uno es el medio para poder hacerlo. Hay que tener mucha paciencia, porque al principio era como chino pero en el ensayo número diez ella empezó a hablar.
Debe ser muy angustiante el texto.
Sí, tiene muchísimo dolor. Y otro de los grandes valores del texto es que no hay nada de autocompasión, ni morbosidad, sino todo lo contrario, es como un bisturí donde ella muestra aquella situación. Ella dice: “No quiero morir, pero no puedo vivir”.
Saliéndonos un poco de la obra que va a presentar en el argentino de teatro, si uno repasa su trayectoria televisiva uno se encuentra con que usted ha participado de éxitos televisivos rotundos. Resistiré, Vulnerables y hace algunos días un capítulo de Mujeres asesinas, por nombrar sólo algunos. Usted ha conciliado dos caminos que suelen ser distantes, que son la popularidad y por otro lado el camino del teatro y la dirección. ¿Se puede ser popular y al mismo tiempo apuntar a la excelencia?
Creo que sí. Pienso que tanto el teatro como cualquier expresión artística, inclusive la televisión que no es una expresión artística pero tiende a eso, tienen por objetivo esencial revelar aquello que esta oculto, inquietarnos y fundamentalmente entretenernos entre la vida y la muerte, pero entretenernos de una manera creativa. Creo que uno luego de pasar por una experiencia artística vuelve como un ser más rico, más humano.
Usted se ha especializado en hacer papeles en la televisión que nos sacan de quicio, como la madre que interpretó en el último capitulo de Mujeres Asesinas o la madre de Vulnerables.
Si bien son distintas esas madres, creo que me he especializado en esos papeles. A mi me gusta mucho mi tarea, me divierte, me despierta la imaginación. Pero yo te aseguro que la realidad supera siempre a la ficción. La gente cuando me para en la calle me cuenta cosas que son mucho más tremendas que las que interpreté en “Vulnerables” o con la gorda de “Locas de amor”. Me parece que ese es el trabajo del actor, convertirse en un provocador. Porque en los teleteatros más convencionales no se tratan los conflicto humanos en profundidad. Los personajes están divididos en los buenos y lindos y en los malos y feos, y yo creo que el ser humano es mucho más complejo. Y es muy interesante, poder abordar esa complejidad o al menos acercarse.
A veces somos injustos con la televisión, ponemos a todos en la misma bolsa.
Si, puede ser. Pero yo les propongo que dejemos la charla de la televisión para otro día y los invitó a ver teatro, porque es una experiencia única, porque no hay intermediarios, porque es el hombre mirándose asimismo y reflexionando sobre sus conflictos. Y creo que sigue siendo un reservorio fundamental para la humanidad. Mucha gente me para en la calle y me dice: “Siga haciendo esa obra en el teatro que es muy buena”, y yo les preguntó si fueron al teatro y me contestan: “no, no, yo hace años que no puedo ir, pero siga haciéndolo. Yo creo que la gente sabe que el teatro es un lugar fundamental para seguir construyendo la humanidad. Si bien es verdad que no tiene la llegada la televisión, pero tiene una profundidad que la TV por su misma esencia, la de ser un hecho comercial, no la tiene. Por todos estos motivos los invito al TEATRO.
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