EL TELÉFONO CELULAR COMO BILLETERA, EL PRÓXIMO PASO
Una pequeña compañía tecnológica llamada C-Sam Inc lanzó recientemente su producto OneWallet, una plataforma para teléfono celular, con grandes empresas en Emiratos Arabes Unidos, la India y Japón.
Directivos de la firma con sede en Chicago afirman que están a punto de asociarse con uno de los bancos más grandes de Estados Unidos y uno de los mayores emisores de tarjetas de crédito para tiendas con el fin de ensayar la plataforma, que permite manejar varias cuentas y transacciones desde el teléfono celular.
En Emiratos Arabes Unidos, OneWallet es promocionado en la enorme comunidad de trabajadores de la India, que habitualmente envían dinero a sus familias. Hasta el presente hay unos 400 usuarios.
Alphonso Francis, un nativo de Bombay que trabaja para U.A.E. Exchange en Dubai, envía dinero a su familia en la India tres veces por mes.
El trámite es cansador. “Paso una hora y media en el tráfico, pago estacionamiento y paso otra hora y media en el tráfico… todo para una transacción de dos minutos en la casa de giros”, opina.
Ahora, con OneWallet en su teléfono celular, marca su número de identificación personal, designa la cuenta de la cual proceden los fondos, el destinatario y si los fondos deben ir a un banco o una casa de pago de giros tipo Western Union. La conexión de Internet del teléfono transmite la orden en segundos.
Si bien parece sensato reunir todas las transacciones financieras en un artefacto que uno lleva consigo en todo momento, las grandes compañías emisoras de tarjetas no ven en el teléfono un centro neurálgico para la administración de las finanzas. El objetivo principal de las compañías de tarjetas es estimular el gasto y las transacciones con el plástico al hacer del teléfono un medio rápido de pago desde una sola cuenta.
“Se ha exagerado los beneficios de tener en el teléfono una billetera con muchas tarjetas”, dice Murdo Munro, un directivo de MasterCard. “Si el consumidor tiene que iniciar una aplicación en el teléfono, pasar por cuatro o cinco menús y luego elegir una tarjeta para hacer el pago, eso es mucho más lento y menos conveniente que sacar una tarjeta de la billetera”.
El sistema PayPass apuna a facilitar ese paso. Se inserta un número de tarjeta de crédito en un chip que se activa pasándolo frente a un lector, con lo cual la venta es más rápida que si se entrega la tarjeta al comerciante o se la pasa por un aparato.
Esa tecnología ya está cobrando impulso en Estados Unidos sin ser instalada en teléfonos: en mayo, JPMorgan Chase anunció su plan de lanzar al mercado tarjetas Visa y MasterCard con un chip de radio. Grandes comercios como McDonald’s ya están instalando terminales de radio frente a los cuales los clientes pueden activar sus novedosas tarjetas de plástico.
Pero el fundador de C-Sam, Sam Pitroda, un empresario indio de las telecomunicaciones que viene de una familia pobre y se hizo rico, ve en la billetera celular un medio para dar poder de compra a las masas en los mercados emergentes y una bonanza futura para las instituciones financieras, las compañías telefónicas y el comercio minorista.
“Hay 1.800 millones de usuarios de teléfonos celulares, pero no hay 1.800 millones de cuentas corrientes bancarias”, dijo Pitroda.
“El potencial para los bancos es enorme si logran que más gente abra cuentas, siquiera por 50 o 100 dólares”.
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