EL TENIS ARGENTINO, DE FIESTA
Un boom por donde se lo quiera ver. El tenis en la Argentina es un suceso que se agiganta semana a semana. Un clima de algarabía que contagia a la gente, con saltos, cantos y festejos gestados por algo más que un brillante resultado deportivo. Porque después de mucho tiempo, los tenistas de la Legión pudieron armar su fiesta; porque al fin pudieron demostrar que están contagiados por la fuerza de la unión.
Ese fue el mensaje que generó una explosión tras la victoria en el dobles. El éxito que David Nalbandian y Guillermo Cañas consiguieron, en 2h47m, ante Jan Hernych y Tomas Zib por 6-3, 4-6, 6-1 y 6-2, fue decisivo para conseguir el 3-0 ante la República Checa y lograr el pase para medirse con Australia por los cuartos de final de la Copa Davis, etapa que el equipo de nuestro país alcanza por cuarta temporada consecutiva.
Pero este grupo que pretende dejar su huella en la historia del tenis argentino, además, consiguió la primera victoria ante los checos –en los dos enfrentamientos anteriores, antes de la caída del Muro de Berlín, competían como Checoslovaquia– y mantuvo su inexpugnabilidad en casa por la Ensaladera de plata, un torneo que no sabe de derrotas argentinas como local desde septiembre de 1998, cuando el conjunto de nuestro país cayó ante Eslovaquia (3-2) en busca del ascenso al Grupo Mundial.
n Un mensaje simbólico. Un análisis certero del partido de dobles no entregará sensaciones de un espectáculo de alto vuelo. Es más, poco después del punto de partida, todo parecía conducir hacia una rápida definición. Pero, como siempre ocurre en el tenis, las suposiciones de rápidos desenlaces suelen caer en saco roto.
Fueron sólo 37 minutos de ilusión. Posteriormente, el partido cayó en un pozo, motivado por una disminución en el rendimiento de Nalbandian y Cañas que agrandó a unos debutantes checos que hasta ese momento simulaban estar dispuestos a ser simplemente partenaires.
Pero ese equilibrio momentáneo, ajeno a las diferencias tenísticas presentes de uno y otro lado de la red, se sacudió con el despertar de Nalbandian y el posterior contagio de Cañas. El cordobés, una vez más, fue una garantía para la Copa Davis. Un aspecto que Nalbandian demuestra con sus actuaciones dentro de la cancha y en la planilla de las estadísticas: desde su presentación copera, en septiembre de 2002 ante Rusia, jugó nueve partidos (cinco singles y cuatro dobles), y sólo perdió con Safin, en individuales, en Moscú.
Era lógico, entonces, que la gente se empezara a contagiar con el mensaje. Que llegó a partir del tercer game del penúltimo set, cuando Nalbandian defendió con uñas y dientes su servicio, poniéndoles fin a las ilusiones de una pareja checa que se diluyó no sólo por el crecimiento argentino sino por errores –especialmente en el caso de Hernych– poco habituales en un jugador profesional.
Y entonces comenzó la fiesta. Con un rato de Coria alentando a sus compañeros en el codo en el que estaban juntos sus padres, los de Cañas y la madre de Nalbandian; con el aliento de ese banco argentino lleno de integrantes de la Legión. Con la emoción, en su estado más puro, provocada por esos diez minutos inolvidables en los que Nalbandian, Cañas y Coria jugaron con los chicos de Nuevas Olimpíadas Especiales. Y con ese mensaje que crece día a día: las ganas de unir a todo el tenis argentino. La gran intención que se esconde detrás del proyecto Davis, ese objetivo que los obsesiona.
Por Alfredo Bernardi
De la Redacción de LA NACION
En la jornada de clausura jugarán Coria y Calleri
Si bien el 3-0 ante la República Checa ya determinó la victoria de la Argentina, el reglamento de la Davis estipula, por compromisos comerciales preestablecidos, que los dos encuentros programados para el domingo se realicen igual: por eso, hoy, a partir de las 11, Guillermo Coria se medirá con Jiri Novak, y luego Agustín Calleri –reemplazará a David Nalbandian– jugará con Tomas Berdych. Ambos partidos se disputarán al mejor de tres sets.
Coria, que en la Catedral no pierde desde la final con Carlos Moya en el ATP de Buenos Aires 2003, jugó en tres ocasiones con Novak, que se impone 2-1 en el historial.
Para Calleri será el primer encuentro por la Copa Davis en el Buenos Aires y el primero sobre polvo de ladrillo por la Ensaladera de plata desde su espectacular victoria ante Juan Carlos Ferrero, en Málaga, por la semifinal de 2003. El cordobés le ganó a Berdych en la única ocasión en la que se cruzaron: Barcelona 2004.
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