EL TESTIGO “C” INSISTE QUE “ENVIADO” DE MENEM PIDIÓ 10 MILLONES DE DÓLARES A IRÁN
El testigo “C” del caso AMIA afirmó hoy que un “enviado especial” del ex presidente Carlos Menem pidió 10 millones de dólares al gobierno de Irán para no culparlo del atentado contra la mutual judía y descartó la existencia de una “conexión local” para perpetrarlo.
También aseguró que la operación para concretar el ataque terrorista fue “liderada, operada y ejecutada por Irán”, que la camioneta para volar la AMIA fue “alquilada” por el ex agregado cultural de ese país en la Argentina Moshen Rabbani y que se eligió ese blanco porque allí funcionaba el servicio secreto israelí (Mossad).
La declaración del ex espía iraní Abolgashem Mesbahi se produjo, mediante una videoconferencia, en el juicio oral y público que se sigue en esta capital por el atentado ocurrido en la AMIA el 18 de julio de 1994, en el cual hubo 85 muertos y más de 200 heridos.
El testimonio tuvo lugar en una oficina de la embajada argentina en Berlín, donde el testigo “C” fue asistido por una traductora y por el secretario del tribunal, Eduardo Chittaro, quienes viajaron especialmente a Alemania el fin de semana último.
Mesbahi, que actualmente es un “protegido” del gobierno alemán, reiteró parte de la primera declaración que había brindado en esta causa ante el juez de instrucción Juan José Galeano y volvió a vincular a Menem con el encubrimiento del atentado.
El testigo “C” detalló que después del atentado un hombre que se presentó como un “enviado especial del presidente Menem” viajó a Irán, se contactó con el servicio de inteligencia y pidió 10 millones de dólares para que no se siguiera acusando a ese país de la voladura de la mutual judía.
“Dijo que si querían que se librara de esa responsabilidad a Irán, el Gobierno argentino realizaría lo necesario para frenar la propaganda contra Irán, pero que para ello deberían abonar 10 millones de dólares”, explicó el ex espía.
“Entonces le dio un número de cuenta y dijo que ese dinero iría a parar al bolsillo del presidente Menem, pero nunca se pudo hallar información para relacionar a este hombre con la oficina del presidente argentino”, agregó.
Mesbahi aclaró que si bien conocía detalles de este pedido “nunca” vio a este supuesto “enviado” porque no se había entrevistado con él, sino con un informante de nombre “Emani”, que fue quien le relató lo sucedido.
Consultado sobre si sabía si el pago a Menem se había concretado, dijo que nunca tuvo forma de confirmarlo, pero explicó que ese tipo de operaciones se hacían en un banco de Ginebra, a través de una cuenta que estaba a nombre de Adad Komeini, hijo del ayatollah.
En otro tramo de la extensa exposición, Mesbahi dijo que en una oportunidad había visto a un funcionario argentino en el Ministerio de Informaciones del gobierno iraní, pero cuando le exhibieron cuatro fotografías, afirmó que no conocía a ninguno de ellos.
Respecto de la conexión local del atentado, Mesbahi subrayó que “nadie” que viviera en la Argentina colaboró con el ataque porque es regla del espionaje iraní “nunca confiar en fuentes del país enemigo”.
En ese sentido, destacó que Rabbani, quien está prófugo desde marzo pasado, fue quien alquiló la camioneta, consiguió el lugar para esconderla y participó del armado de la bomba utilizando TNT (dinamita) y C4 (explosivo plástico) comprado “a la mafia colombiana”.
Sobre los motivos para perpetrar el ataque, mencionó que la AMIA era una base del Mossad en Buenos Aires y que Irán se había enojado “mucho” porque por presión de Israel se había frustrado un contrato en materia nuclear que había firmado con la Argentina.
La elaboración del ataque
Mesbahi aseguró que la camioneta usada en la voladura del edificio de la mutual israelita fue “alquilada” y que Irán “no utilizaba mano de obra local” para estos ataques.
El “Testigo C” ratificó que el atentado a la AMIA “se decidió en Irán” porque el entonces agregado cultural de ese país en Buenos Aires, Moshen Rabbani, había informado que la mutual judía “era centro de operaciones del Mossad (servicio de inteligencia israelí) y por eso fue elegida como blanco”.
El arrepentido aseguró que fue Rabbani quien alquiló la camioneta, con lo que benefició la situación procesal de los acusados en el juicio, ya que -según la investigación hecha en la Argentina- esa camioneta fue vendida o entregada por el detenido Carlos Telleldín.
“Es regla que en operaciones terroristas nunca se va a confiar en las fuentes locales del país elegido. No es posible que se haya informado ni involucrado en el atentado a nadie que viviera en Argentina”, aseveró el iraní en su testimonio.
“Según mi información, nadie estaba colaborando o brindando datos en Argentina para este acto terrorista”, agregó el “testigo C”, con lo que causó conmoción a quienes lo escuchaban, dado que el juicio oral se centra en la investigación sobre la conexión local que habría posibilitado el atentado.
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