EL TESTIMONIO DEL SOBRINO DE LENCINA A LA JUSTICIA TERMINÓ DE HUNDIR AL PRINCIPAL SOSPECHOSO
El sobrino de Miguel Angel Lencina -de 15 años y quien estuviera presente cuando se raptó a la joven Fernanda Aguirre- amplió hoy su declaración ante la justicia Federal y dejó aún más comprometido al principal sospechoso de la causa por secuestro extorsivo. Reveló que la chica tenía un pantalón color negro y no un jean como se había dicho (lo que la madre de la piba de San Benito posteriormente corroboró como cierto) y que luego de que su tío le pidió que se fuera y lo dejara solo con la pequeña, acudió a contarle a Mirta Chávez -la esposa de Lencina y también detenida-, de lo que había ocurrido, según se informó.
El joven -que sería hijo de un policía de Paraná, pero con destino en otra ciudad del interior de la provincia- reiteró que él estaba junto a su tío en el momento del secuestro de Fernanda, en la tarde del domingo 25 de julio. Además, marcó la zona en la que dejó a Lencina junto a la chica, ya que se fue del escenario por pedido expreso del recluso de la Unidad Penal de Concepción del Uruguay, tras la entrega de un billete de 10 pesos. Poco antes, el joven -que se dedica al cuidado de ganado- fue invitado por Lencina a “tomar una coca” en un pool de la zona.
Las fuentes consultadas destacaron la precisión de los dichos del menor. Al declarar, el chico insistió en remarcar que Fernanda “llevaba puesto un pantalón negro”, pese a que la madre de la chica, inicialmente, denunció que cuando desapareció vestía un jean. No obstante, cuando la madre de la menor volvió a revisar sus ropas en la casa encontró el jean al que había hecho referencia, pero no el pantalón negro, tal como declarara el testigo.
El adolescente relató que Lencina la tomó violentamente a Fernanda y la arrastró hacia la zona del campo. Dijo que la chica estaba “asustada”, pero no tenía margen para resistir ante la difícil situación. En ese marco, Lencina le preguntó dónde vivía y el teléfono de la casa en San Benito, anticipándole que lo que estaba concretando en ese momento era un secuestro. “Papá no tiene plata y en este momento está sin trabajo”, le comentó Fernanda, pero Lencina siguió adelante con su cometido. El joven recordó que Lencina no tenía dónde anotar el número de teléfono, pero luego lo iba a hacer.
Por otra parte, según testimonió el menor ante el fiscal federal Mario Silva, cuando estaban en unos pajonales, cerca del cementerio de San Benito, Lencina le dio los diez pesos para que lo dejara solo con la chica. “Tomá, dale a la loca”, le dijo Lencina, en referencia a su esposa Mirta Chávez. Lo primero que hizo el chico fue trasladarse hasta donde se encontraba la mujer del actual detenido y contarle la situación. Indicó que ante tal hecho, la mujer de Lencina se mostró “preocupada” y le dijo una frase que le quedó grabada: “Ya se va a mandar alguna cagada y vamos a tener que viajar”. Los investigadores interpretaron que el envío de tal dinero fue un mensaje para su esposa, en cuanto a la puesta en marcha de un plan trazado previamente.
Tanto Lencina como Mirta Chávez fueron vistos en la zona del puente de hierro de Paraná, en el atardecer del domingo 25, al momento de pagarse el rescate de 2000 pesos, como así también en la Terminal de Omnibus de esta capital, supuestamente a la espera de algún colectivo para irse de la ciudad. Chávez, de unos 25 años, se casó el año pasado con Lencina (se le otorgó permiso especial para retirarse de la Unidad Penal Número 4), en Concepción del Uruguay y tiene actualmente tres hijos. Se domicilia en la pequeña localidad de San Martín de las Escobas, ubicada a unos 90 kilómetros de Rafaela.
Chávez vivía como adoptada de una familia de dicha localidad y tenía un plan social que percibía mensualmente, por lo que prestaba funciones en la delegación de Cáritas de San Martín de las Escobas. De las cuatro salidas socio-laborales que tuvo Lencina este año, a partir de la decisión de los jueces Miguel Angel Retamoso (de Ejecución Penal y Medidas de Seguridad) y Daniel Malatesta (Correccional de Paraná), la mayoría de las veces se trasladó hasta San Martín de las Escobas, donde se alojaba en un pequeño residencial del lugar, según pudo saber ANALISIS DIGITAL. No obstante, ninguna autoridad se enteró que Lencina era una persona que purgaba condena por un doble crimen y se encontraba con salidas transitorias. Recién lo supieron en el pueblo cuando se enteraron del secuestro de Fernanda por los canales televisivos nacionales y se encontraron que tanto Lencina como la joven de San Martín de las Escobas estaban detenidos por el caso.
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