EL TIRADOR DE BELGRANO: EL FISCAL ASEGURA QUE HAY PRUEBAS QUE INVOLUCRAN AL SOSPECHOSO
El fiscal Mariano Solessio, quien interviene en la causa por el ataque a tiros cometido en la avenida Cabildo el 6 de julio pasado, consideró esta mañana que hay pruebas suficientes para imputar a Martín Ríos, el joven acusado del tiroteo en el que Murió Alfredo Marcenac. “Creo que sí hay”, respondió el fiscal en la puerta de tribunales, donde esta mañana fueron citados a declarar cuatro de los seis heridos. La jueza María Dolores Fontbona de Pombo tendrá en su despacho a los primeros cuatro testimonios: Pablo Jagoe (28), que recibió un balazo en el pie derecho; Pablo Arrate (19), en la pierna izquierda; Martín Thiessen (18), en el pie derecho; y Jorge Marchesotti (64) en la zona inguinal.
Tranquilo. Mariano Solessio agregó que a la Justicia le interesa “reconstruir lo que pasó, conocer la verdad y no inventar ninguna prueba. Hay pericias balísticas indubitables y testigos que lo pueden reconocer”, dijo. El fiscal recordó que estuvo frente a Ríos el lunes pasado, cuando el acusado fue citado a declarar por la jueza como sospechoso. Solessio relató que al detenido lo vio “tranquilo”. “El se negó a declarar, lo vi tranquilo, dio sus datos personales, pero sobre el hecho no dijo absolutamente nada. Estaba normal, no advertí ninguna emoción especial”, detalló el fiscal esta mañana en la puerta de Tribunales.
La ruta del escape. La tarde del ataque, y luego de dispararle a la gente que caminaba por la avenida Cabildo al 1700, el tirador dobló por José Hernández. Allí se subió a un colectivo de la línea 80 y se bajó a las cuatro cuadras. Este es el recorrido de fuga del tirador de Belgrano que los investigadores difundieron desde el principio. Pero siempre estuvo incompleto. Ahora, en base a relato de testigos y a un relevamiento del barrio, la Policía sospecha que Martín Ríos (a quien no dudan en señalar como el responsable del ataque) siguió un camino pensado para regresar a su casa sin llamar la atención (ver infografia).
Otra versión. De todas maneras, esta versión difiere de la que Julio Rosas, abogado de la familia Marcenac, brindó ayer. Según dijo, Martín Ríos ocultó su campera debajo del asiento del colectivo que tomó para escapar. Y luego regresó al lugar para ver la escena del hecho. El abogado manifestó a radio Mitre que esos fueron los movimientos del agresor tras el ataque cometido en Cabildo. Según el letrado, el presunto asesino bajó del transporte que abordó en la calle José Hernández, a metros de la avenida: “Cruzó la arteria por la cual el colectivo estaba circulando, y abordó otro que lo llevaba por la mano contraria hacia el lugar donde él había resultado ser el matador de Alfredo Marcenac”.
Pericias. A Ríos además se le atribuyen otros tres ataques. En todos se utilizó la misma arma, una pistola calibre 3.80. La jueza solicitó que se le remita la pistola -una Bersa modelo Thunder número 430.469- que le secuestraron al joven cuando fue detenido el último viernes en la localidad de Munro. También pidió la remisión de las vainas servidas en el ataque, así como los proyectiles encamisados y fragmentos de plomo hallados en el lugar del hecho. La intención es realizar disparos experimentales con las balas secuestradas en la casa del detenido y comparar si las marcas en las vainas se corresponden con las de los proyectiles de la avenida Cabildo.
Más testigos. Además de los testigos llamados a declarar hoy, la querella representada por los padres de Marcenac presentó una nómina de seis personas que se ofrecieron espontáneamente a prestar declaración en la causa y decir lo que vieron. “Aportamos pruebas testimoniales de no menos de seis o siete testigos que vinculan en forma directa al imputado como el autor del crimen de Marcenac y que estuvieron frente a él en el momento en que este señor resolvió quitarle la vida”, había adelantado el abogado Julio Rozas, patrocinante de la familia del joven asesinado.
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