EL TRABAJO DE LA COMISIÓN DE LA MUJER DE LA INTENDENCIA DE MONTEVIDEO
Marisa Marmissolle habló de Género y Gestión Municipal, desde sus diez años de experiencia en Montevideo.
“En Uruguay cada 9 días muere una mujer víctima de la violencia doméstica y la decisión política de registrar los casos surgió a partir de la experiencia de anotarlos y contabilizarlos que hizo un grupo de mujeres organizadas de un barrio de la intendencia de Montevideo”. La cifra y la explicación la da Marisa Marmissolle, integrante del equipo técnico de la Comisión de la Mujer de la intendencia municipal de Montevideo, la ciudad en la que el ahora presidente de la Nación Tabaré Vázquez organizó, cuando estaba al frente del municipio, las áreas de trabajo para los sectores discriminados socialmente, entre ésos, el de las mujeres. Con más de diez años de experiencia en el abordaje de la problemática de género desde un área de gobierno local- y que tiene varios puntos en común con la tarea que se hace desde el municipio rosarino, como es el caso del Plan de Igualdad de Oportunidades para Mujeres y Hombres- Marisa Marmissolle dice que esperan un “fuerte impulso” en la política de género desde el Frente Amplio para toda la Nación. “Está el compromiso de un plan de equidad en el orden nacional, ya que es la manera de transversalizar la cuestión de género, de hacerla llegar a las distintas áreas de gobierno.
Marisa Marmissolle integra el equipo técnico que está al frente de la Comisión de la Mujer de Montevideo, un área de trabajo que Tabaré Vázquez armó en el año 1995 cuando era intendente para abordar de manera específica la problemática social-en este caso de la mujer- con los sectores de la población que son discriminados. De ahí que eligió las unidades temáticas que se corresponden con la problemática de género, de la juventud, de la tercera edad y de los discapacitados como aquéllas por las que había que pensar, decidir y ejecutar políticas propias. Marmissolle habló con Rosario/12 sobre la experiencia montevideana que utiliza la estructura del área creada para dirigir el trabajo hacia las instituciones del área y la población femenina y la de la Comisión de Equidad con la idea de transversalizar las políticas de género hacia otros ámbitos de la sociedad y utilizar el instrumento que supone el Plan de Igualdad de Oportunidades. Justamente ese plan “permitió visibilizar” mucho más las políticas específicas, explica Marisa Marmissolle, porque se trata de una instancia en la que confluyen funcionarios de las distintas áreas municipales y los capítulos de trabajo abarcan las estrategias y desarrollos que apunten a una vida sin violencia,a la salud sexual y reproductiva, a una cultura de equidad, a ciudadanías juveniles sin estereotipos de género, a más oportunidades laborales, al derecho a la tierra y a la vivienda y a la participación social y política. “Las políticas de género, las específicas, no deben cambiarse”,opina la funcionaria montevideana pero entiende que hay que incorporar las de equidad “porque ayudan a visibilizar la problemática de género….Es bueno que cuando se habla de los problemas se hagan referencias y se den ejemplos y números concretos”.
– ¿Por eso le asigna tanta importancia a que se conozcan números concretos sobre violencia doméstica?
– Claro, porque una cosa es hablar de estos temas entre quienes estamos en la cuestión del abordaje específico, pero cuando se va a conversar con funcionarios o con organizaciones sociales es bueno decirles `¿sabés cuántas mujeres mueren cada 9 días por violencia en sus hogares?. Son nueve’. Es tan fuerte el número que el compromiso de tomar el problema no se puede dejar de lado, es un tema público, sin color ni sector social y de responsabilidad de todos. Desde la asunción del Frente Amplio con Tabaré Vázquez se tomó el compromiso de reestructurar un organismo que ya existía, el Instituto de la Mujer y la Familia y de lanzar a nivel nacional el Plan de Igualdad de Oportunidades para Mujeres y Hombres.
Pero mientras tanto se espera que avance el compromiso de la presidencia uruguaya, “desde los gobiernos municipales como el nuestro hay muchas cosas que se hacen y se pueden mejorar”, cuenta esta mujer que define a la comisión que integra como un espacio en la que todo el tiempo “pensamos en iniciativas hacia adentro de la intendencia y hacia la sociedad”. En una ciudad como Montevideo de 1 millón 500 mil habitantes se trabaja sobre la posibilidad que brinda la estructura descentralizada que cuenta con 18 centros comunales. La construcción de ciudadanía en la que participen las mujeres encuentra una buena brecha en las 8 ‘Comunas-Mujer’ que ya existen y que se ocupan de la problemática específica: ofrecen consultorios jurídicos, atienden a mujeres víctimas de violencia y allí confluyen las vecinas organizadas de los barrios. De uno de esos barrios, de esas comunas-mujer montevideana surgió la idea de contabilizar los casos de violencia porque cada vez que moría una, las otras colgaban ‘balconeras’ contando lo ocurrido y se ponían crespones negros. “Eso fue de un gran impacto y la experiencia se extendió porque hay que tomar la decisión política de que se contabilicen los casos, de que en los hospitales se aprenda a mirar porque muchas mujeres llegan con dolores de cabezas intensos, con golpes tremendos y pueden decir que se cayó cuando son casos de maltrato y violencia” explica Marisa Marmissolle. Ella también dice que el registro que mencionó, 1 muerte cada 9 días, sale de un trabajo que hizo el Ministerio del Interior uruguayo a partir de aquel ejemplo primero. La expectativa ahora es que el gobierno del Frente Amplio profundice esa medida y que se dé cumplimiento a la ley de erradicación de la violencia doméstica que no se está cumpliendo.
Otro dato llamativo: el Programa de Salud Sexual y Reproductiva
depende en Montevideo de la Comisión de la Mujer y se instrumenta a través del Area de Salud que dispone de la infraestructura técnica y humana. “La mirada de género y salud se da desde la Comisión de la Mujer…Hay que aprender a observar y a escuchar a las pacientes con la problemática que llegan y pasar de un modelo hegemónico de salud a otro en el que las personas que se atienden tengan derecho a opinar y a decir que prefieren hacer con su vida, por ejemplo qué método anticonceptivo usar”, dice la funcionaria montevideana. Y como lamento agrega:”No tenemos ley de salud reproductiva ni de educación sexual y desde la crisis del 2002 aumentó la muerte de las mujeres por abortos en condiciones de inseguridad”.
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