EL TRANSPORTE DE MEDIA DISTANCIA DENUNCIA UNA CRISIS TERMINAL
Las empresas de transporte interurbano de pasajeros lanzaron una impactante campaña con el objetivo de informar a la población y alertar a las autoridades sobre la situación económica que atraviesan. Y ésta es delicada, de acuerdo con las frases que destacan los afiches que por estos días están siendo colocados en colectivos y boleterías de las principales terminales de la provincia: “El transporte de pasajeros en crisis terminal, rumbo a la quiebra, condenado a muerte”, son algunas de las llamativas definiciones incluidas en los carteles.
Ésta es la forma que encontraron para llamar la atención y lograr que el gobierno otorgue el aumento tarifario del 35 % solicitado hace meses. O, al menos que compense de alguna manera la gran cantidad de pasajes gratuitos que el servicio está obligado a reconocer. Una estimación anual suma 2,5 millones de alumnos, 1,1 millones de policías, 1 millón de discapacitados y 1,5 millones de menores de 5 años que son transportados sin cargo en toda la provincia.
La campaña de difusión está a cargo de la Asociación de Autotransportes de Pasajeros (Atap) que nuclea al centro y norte de la provincia, y de su par rosarina Cetramp.
Como se dijo, la consigna es llamar la atención de la gente. Por eso en uno de los volantes que forman parte de la difusión, y luego de reseñar los descuentos que se realizan a alumnos secundarios, jubilados y docentes (50 %) y a terciarios (25 %), se preguntan si “el verdulero le hace el 50 % de descuento”, o si “el almacenero entrega el pan, el aceite y la leche para su hijo menor de 5 años sin cargo”. O más aún, si al usuario “le regalan el agua, la luz, el teléfono o los peajes”.
EL RECLAMO
“Doña Rosa va a la panadería y, si aumenta el pan, protesta dos veces, pero si aumenta el colectivo parece el fin del mundo”. La frase pertenece a Marcelo Alliot, presidente de Atap, asociación que representa a los empresarios que cubren tramos en el centro y norte santafesino.
El reclamo básico es por aumento de tarifa o, al menos, una compensación por las franquicias. El único subsidio que reciben por ahora es en combustible, lo otorga el gobierno nacional, “y ni siquiera es para todas las empresas sino para aquellas que recorren menos de 60 kilómetros”. Además, el cupo asignado no alcanza y “la última semana de cada mes hay que comprar el gasoil a precio de surtidor”.
El último pedido se hizo en octubre por carta documento a la Dirección de Transporte de la provincia “que respondió que iba a hacer un estudio tarifario. En diciembre se entregaron todos los datos y se analizaron en base a un programa elaborado por la UTN”. Por su parte, la repartición buscó otros datos entre proveedores, gremio y organismos impositivos. “El resultado fue una tarifa exorbitante” que para empresas de corta distancia llega al 100 % de incremento, advirtió Alliot.
Según señalaron los directivos de Atap, para un colectivo el costo de un kilómetro es de 3 pesos, incluyendo salarios, repuestos y combustible, pero sin adicionar ganancia e impuestos.
Mientras tanto “la tarifa es la misma desde mayo de 2002, cuando se otorgó el 15 % de aumento sobre un 50 % solicitado”.
En definitiva y a pesar de que aumentó la cantidad de pasajeros transportados, la ecuación no les cierra: “La recaudación no alcanza para cubrir los costos”.
Hasta ahora “la provincia está poniendo voluntad -reconocieron- pero no toda la que quisiéramos”.
Los descuentos
Secundarios, jubilados y docentes viajan con un 50 % de descuento; para los terciarios éste es de un 25 %. En tanto, las empresas interurbanas y de media distancia transportan sin cargo a alumnos primarios, policías, menores de 5 años y discapacitados.
“¿Por qué nosotros sí tenemos que hacer descuentos”‘, se preguntan empresarios de Santa Fe y de Rosario.
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