El tratamiento de efluentes de Bahco es único en el mundo
La investigación y las actividades productivas no siempre van de la mano, pero cuando se conjugan pueden generar resultados susceptibles de recorrer mundo. Éste puede a ser el caso del desarrollo que realizaron profesionales de la firma Bahco Argentina SA y la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).La multinacional radicada de Santo Tomé y la casa de altos estudios se unieron para construir un humedal o wetland apto para el tratamiento de efluentes que contienen metales pesados y que son depurados utilizando la naturaleza como instrumento.El humedal es "único en el país y el mundo", razón por la cual fue registrado en el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (Inpi) en septiembre de este año. El miércoles pasado, la Universidad Nacional del Litoral cedió a Bahco Argentina SA el uso de la licencia de la patente de invención, en un acto en el que estuvieron presentes el rector de la UNL, Ing. Mario Barletta; los ingenieros Tomás Alvarez Rodríguez, gerente de Bahco sucursal Santo Tomé; José María Realini, gerente de mantenimiento y cuidado ambiental de la empresa y el equipo encargado de desarrollar la investigación. Made in Santa FeLa idea de construir un humedal a cielo abierto con plantas que se encargaran de absorber y depurar los aguas residuales surgió en el 2001 cuando Bahco Argentina decidió mejorar su estrategia de gestión ambiental. Para disminuir el impacto generado por los procesos de fabricación, la empresa decidió anexar una etapa de pulido final a su sistema de tratamiento de efluentes.Antes de llegar al humedal, los líquidos industriales pasan por una compleja planta depuradora en donde se elimina el 99% de los contaminantes, entre ellos níquel, cromo, hierro y cinc. Luego llegan al wetland para su pulido y posterior desagüe en la laguna ubicada dentro del predio de Bahco Argentina.Pero, ¿qué características tiene este sistema de tratamiento final de líquidos industriales que lo convierten en una novedad a nivel mundial?"Hay muchos humedales que están en funcionamiento en distintas partes del planeta pero se dedican a depurar efluentes cloacales y agrícolas cuyos principales contaminantes son nitrógeno y fósforo. Pero Bahco tiene también metales pesados que aunque están en baja concentración tienen una alta salinidad", comentó la Dra. María Alejandra Maine, investigadora de la Facultad de Ingeniería Química y directora del proyecto por parte de la UNL.El humedalEn el 2001, la Universidad y Bahco Argentina emprendieron el desafío de convertir el proyecto en un emprendimiento sustentable. El primer paso fue observar qué tipo de plantas de la región eran más eficaces para absorber contaminantes. Se hicieron pruebas en laboratorio y luego se construyó un humedal piloto, de 3 por 6 metros, en donde se colocaron totoras y camalotes. "Probamos que las plantas absorbían los metales, pero el desafío era pasar de los reactores de cinco litros con los que estábamos trabajando a una escala de 2 millones de litros", expresó Maine, refiriéndose al proceso de desarrollo del wetland. Y el proceso funcionó a la perfección. El humedal lleva 3 años depurando residuos industriales; tiene 50 metros de largo por 40 de ancho y un diseño innovador. La base está recubierta con material impermeable y posee encima un metro de sedimento con el fin de evitar que los líquidos alcancen la napa freática. En el interior del humedal, se colocaron las totoras y camalotes y se construyeron tabiques para direccionar el recorrido de los efluentes industriales y cloacales que llegan a la laguna totalmente descontaminados. Los peces, nutrias, patos y gansos que habitan desde hace tiempo en el espejo de agua demuestran que el humedal cumple su función a la perfección. El ingeniero José María Realini, gerente de mantenimiento y cuidado ambiental de Bahco Argentina, explicó a El Litoral que el wetland no era la única opción para realizar el pulido de los efluentes. "Podíamos realizar un tratamiento por ósmosis inversa que era lo más práctico, pero la universidad nos demostró que el humedal era tecnológicamente viable. Además, desde el punto de vista de la gestión, nos resultó interesante utilizar a la naturaleza como auditora", señaló Realini.A las bondades mencionadas se debe agregar que el wetland reúne una serie de características que lo convierten en un buen sistema para el tratamiento de aguas residuales: es de fácil mantenimiento (limpieza de los fondos y extracción periódica de las plantas), no requiere que sea operado por mano de obra especializada y brinda la posibilidad de obtener subproductos con valor comercial a partir de la biomasa acuática.
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