EL TRATO DESIGUAL SUBSISTE
La Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), en su artículo 1° establece: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.
No obstante la contundencia de este precepto, y el tiempo transcurrido desde que fue proclamado, en la actualidad, todavía subsiste trato desigual entre mujeres y hombres.
No ignoramos que las mujeres con su esfuerzo, sacrificio, y permanente espíritu de lucha, ha logrado ocupar un espacio en la sociedad, pero la plena igualdad entre los seres humanos, sin ningún tipo de distinción, no se ha alcanzado y aún resta recorrer un arduo camino para alcanzarla en su plenitud.
En el ámbito laboral, las mujeres continúan percibiendo remuneraciones inferiores a las de los hombres. Padecen las consecuencias del empleo no registrado y de la precarización laboral en porcentajes notoriamente superiores a los trabajadores varones.
Son víctimas de sufrir acoso sexual; maltrato psicológico, y toda la gama de manifestaciones de esta nueva plaga existente en las relaciones laborales del siglo XXI, que es la violencia laboral.
El trabajo de la mujer fuera del hogar, desde hace ya varias décadas, ha venido a complementar la disminución de los ingresos familiares y en altos porcentajes se han transformado en sostén de familia.
No podemos tampoco desconocer que tienen más probabilidades que los hombres de sufrir desempleo y pobreza y muchas veces, se ven postergadas en sus perspectivas de ascender a cargos jerárquicos.
Persiste la discriminación por embarazo y nacimiento de hijos, en ocasiones de manera directa y en otras adoptando formas más solapadas y perversas.
Alcanzar la igualdad no es sólo un “problema de mujeres”; concierne también a los hombres. Igualdad no significa que las mujeres y los hombres vayan a identificarse, sino que los derechos, las responsabilidades y las oportunidades de las mujeres y de los hombres no dependan de que hayan nacido mujeres y hombres. La igualdad entre mujeres y hombres es un problema de derechos humanos y una condición previa para la consecución de un desarrollo sostenible centrado en las personas.
En este 8 de marzo de 2005, debemos recordar más que nunca, la premonición de Stendhal: “La admisión de las mujeres en la igualdad perfecta será la señal más segura de la civilización duplicando las fuerzas intelectuales del género humano”.
* Abogada.
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