EL TRIBUNAL DE LA UNIÓN EUROPEA TERMINÓ CON EL ANÁLISIS DEL CASO MICROSOFT
Finalmente terminó la revisión del Tribunal de Primera Instancia de la Unión Europea sobre el recurso que Microsoft presentó contra la Comisión Europea, institución que le impuso al gigante de Redmond una multa de 497,2 millones de euros por abuso de posición dominante.
La vista se ha alargado durante cinco jornadas completas, en las que las dos partes han tenido ocasión de exponer al Tribunal sus argumentos sobre la actuación de la empresa y sobre las exigencias impuestas por el Ejecutivo de la UE y también han debido responder a las preguntas formuladas por los jueces.
Microsoft acudió a la vista con más de cien abogados y asesores , frente a una decena de letrados por parte de la Comisión, asistidos por varios funcionarios de la Dirección General de Competencia asignados al caso.
Así, trataron con argumentos divergentes la disputa sobre la inclusión en el sistema operativo Windows del reproductor Media Player, la necesidad de ofrecer a los competidores información para que sus programas puedan “dialogar” con Windows y la cuantía de la sanción establecida por la UE.
Debido a la complejidad del caso, el Tribunal reservó para esta audiencia cinco días, lo que la ha convertido en la más larga de su historia para un único asunto, sólo superada por la que se celebró sobre un cartel de cemento, en la que varias empresas recurrieron la misma decisión de la Comisión y que duró once días.
Además, por primera vez, trece de los 25 magistrados que componen el Tribunal de Primera Instancia han estado presentes durante una vista, para la que se habilitó la “Gran Sala” con capacidad para 215 asistentes, sólo reservada para los asuntos de “gran trascendencia jurídica”, según fuentes del Tribunal.
Los trece jueces, presididos por Bo Vesterdorf y con John Cooke como ponente del caso, comenzarán a partir de ahora sus deliberaciones para dictar sentencia en un plazo no delimitado pero que suele rondar los seis meses.
Según las fuentes, este periodo puede alargarse en este caso debido a su complejidad. Existe, además, la posibilidad de que la sentencia sea recurrida ante la máxima instancia del sistema judicial de la UE, el Tribunal de Justicia, que tarda unos dos años en resolver las apelaciones.
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