EL TURISMO RURAL VIVE SU MEJOR MOMENTO DE LOS ÚLTIMOS CINCO AÑOS
La visita y permanencia de turistas en chacras y estancias de las distintas regiones del país tuvo un espectacular crecimiento en los últimos cinco años y se perfila como uno de los motores de la actividad turística para lo que resta de la década.
Basta ver el singular aumento de establecimientos que ofrecen servicios de hospedaje y recreación el ámbito rural para darse una idea de la magnitud de este fenómeno: de 320 que lo hacían en 2000, ya son más de 1.100 los que reciben actualmente al turista.
“El turista extranjero busca mucho lo natural y sobre todo el poder tomar contacto con la cultura local. Y para ese turista, lo auténtico y lo natural está en el campo”, indicó a DyN Federico Wyss, responsable del producto Turismo Rural de la Secretaría de Turismo, sobre los motivos de la fuerte demanda que experimentó esta actividad.
Entre 2000 y 2005 también aumentaron de 5 a 21 las cámaras representativas de empresas de turismo rural, y de 16 a 82 las agencias que entre sus productos ofrecen pasar unas vacaciones en el campo.
“La asistencia de la familia rural marca la diferencia”, señaló Wyss, para graficar una de las fortalezas de esta actividad. En cuanto a la estacionalidad, el Turismo Rural se desarrolla todo el año, con fuertes picos durante los fines de semana largo,sobre todo en lo que hace al turismo local.
Los lugares más elegidos por los extranjeros, están emparentados con los destinos turísticos más promocionados en el exterior, como el glaciar Perito Moreno, Bariloche, Península de Valdés, los Valles Calchaquíes, y la zona de Cuyo, sobre todo la de la Ruta del Vino.
Los argentinos, como suelen elegir este tipo de turismo para fin de semana, lo hacen en establecimientos agropecuarios cercanos a las grandes ciudades.
La provincia de Buenos Aires, con más de 300 establecimientos, lidera el ránking de las regiones con mayor desarrollo del Turismo Rural.
También las distintas rutas del vino, en Cuyo, Salta, Catamarca y La Patagonia, con su eje en la Ruta 40, son fuertes desarrolladoras de esta actividad: en este camino hay 137 bodegas que reciben a turistas.
Otras rutas alimentarias, como la de los sabores patagónicos, la de chacinados en Córdoba, y la de la yerba mate en Corrientes y Misiones, cuentan con una importante cantidad de establecimientos.
“La actividad turística de todas estas regiones está complementada con la actividad agropecuaria”, subrayó Wyss, quien destacó que “el turista busca convivir con el medio rural”.
Por eso, puntualizó que “los productores no deben convertirse en emprendedores turísticos, sino ofrecer servicios turísticos sin perder su identidad de productores porque es ahí donde reside el atractivo para los visitantes”.
Además, puso de relieve que “el fuerte desarrollo del Turismo Rural contribuye a la mejora de la calidad de vida en el ámbito del campo”.
Del total de turistas que incursionan en el medio rural, el 80 por ciento son argentinos, y del resto, predominan los europeos que priorizan la actividad como una recreación, en contraste con los norteamericanos que la realizan con la intención de practicar la pesca y la caza deportiva.
También hay una importante demanda de quienes vienen del exterior a observar la técnicas de producción del vino y de la cría del ganado, así como de actividad agrícola.
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