EL TURISMO SE APUNTA UN NUEVO RÉCORD
El mal tiempo no pudo con ellos. La llegada de la Semana Santa movilizó un aluvión de turistas en todo el país. Según la Secretaría de Turismo de la Nación, hay unos dos millones de personas recorriendo la Argentina con motivo de las Pascuas. Es decir, un 11 por ciento más que lo registrado durante el año último.
Buenos Aires ayer perdió la calma habitual de los feriados para convertirse en sede de miles de paseantes. Las terminales de ómnibus de Retiro, el puerto de Buquebús y el aeroparque metropolitano fueron un hervidero de la mañana a la noche.
Según informó a LA NACION la Secretaría de Turismo del Gobierno de la Ciudad, los números indican un aumento del 60 por ciento en la llegada de turistas extranjeros a Buenos Aires, sobre todo de los provenientes de Brasil y de Chile. También se incrementó en un 40% la cantidad de visitantes del interior del país. Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Tucumán, Salta, Río Negro, Neuquén, Entre Ríos y Buenos Aires fueron las provincias que más turistas aportaron.
Recorrer la avenida Santa Fe, o la calle Florida, o el barrio de La Boca ayer por la tarde era encontrarse con una mezcla de todo tipo de tonadas y de idiomas. Los visitantes salieron a recorrer la ciudad y a aprovechar para hacer compras, ya que, pese al feriado, la mayoría de los negocios mantuvo abiertas sus puertas.
Los turistas locales se quedarán en promedio unas seis noches y gastarán unos 186 pesos diarios. Los extranjeros permanecerán unas ocho noches con un presupuesto de 280 pesos por día. La Ciudad informó que también hubo un significativo aumento de las reservas para el hospedaje de 1, 2 y 3 estrellas. Y que está tomado el 80 por ciento de la capacidad hotelera.
Transporte adicional
El éxodo turístico también incluyó a miles de porteños. La empresa Aerolíneas Argentinas informó que debió agregar 77 vuelos adicionales, 20 de los cuales tienen como destino la ciudad de San Carlos de Bariloche, 17 Iguazú y 13 El Calafate.
La costa atlántica fue el destino favorito de los que viajaron en automóvil. Unos 50 vehículos por minuto pasaron en horas pico de la tarde frente al control vial de la policía en el ingreso en Mar del Plata, y en la terminal de ómnibus de esa ciudad miles de turistas arribaron en micros regulares. Se agregaron más de 120 servicios adicionales, según se informó.
Para pasado mañana y para el lunes próximo ya no hay pasajes de regreso a Retiro, por lo que algunos turistas tendrán que volver antes de que termine el fin de semana para llegar a tiempo a sus trabajos.
A partir de hoy, encontrar alojamiento en el circuito mar y sierras del sudeste bonaerense será una misión casi imposible. Los destinos de la zona trabajan con capacidad hotelera casi completa desde ayer.
Sólo a Mar del Plata llegaron cerca de 200.000 visitantes, cifra que crecía durante esta madrugada con el arribo de ómnibus y trenes sin asientos libres. Hasta el mediodía habían circulado por la ruta 2 más de 35.000 vehículos. Las cifras ya igualan las del año anterior y quedarían superadas en las próximas horas.
El fenómeno alcanza a otras localidades de la costa, como Pinamar, Cariló y Villa Gesell. Pero los recién llegados no pudieron pisar la playa. Durante la mañana los recibió una lluvia torrencial. Sólo en horas de la tarde mejoraron las condiciones climáticas. La temperatura no superó los 14°C y las salidas se limitaron a caminatas por la costa, paseos por el puerto y recorridas por locales gastronómicos especializados en pescados y mariscos.
También Tandil, con las celebraciones religiosas en el monte Calvario, como principal atracción en esta fecha, está colmada de turistas. Las autoridades municipales debieron recurrir a viviendas particulares para atender las demandas de alojamiento.
A falta de playa, en Mar del Plata los paseantes tienen como alternativas la cartelera teatral, que recupera varios de los éxitos de la temporada veraniega, recitales y el casino, que, hasta pasado mañana, abre sus puertas a partir de las 11, cuatro horas antes de lo habitual.
Dispuestos a vivir la fiesta
Ni el frío ni la lluvia fueron impedimento ayer para quienes decidieron comenzar el fin de semana largo al aire libre. En la ciudad de Buenos Aires el chubasco encontró a locales y a visitantes recorriendo las calles en busca de un restaurante o, simplemente, paseando. En el interior, la imagen fue similar: abrigos y paraguas garantizaron la fiesta del descanso.
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