EL ÚLTIMO FESTEJO DEL GRAN AÑO QUEDÓ PARA GAUDIO
Siete mil personas que no dejaron ni un hueco libre en las tribunas. Una noche cálida. Un campeón de Roland Garros y un finalista de Wimbledon sobre el colorido cemento que reemplazó al tradicional polvo de ladrillo del Buenos Aires Lawn Tennis. Y una final digna de un año sensacional. Así cerró el tenis argentino una temporada inolvidable. Con una Copa Argentina que quedó en manos de Gastón Gaudio, vencedor de David Nalbandian por 4-6, 6-4 y 6-2.
Esta vez, Gaudio no necesitó de la cábala de los partidos anteriores, ya que Diego Maradona no concurrió al Buenos Aires. Con su tenis talentoso pudo con la potencia de Nalbandian, quien al promediar el segundo set parecía que se iba a quedar con la copa, el pasaje a Europa y un último modelo de la firma automotriz que auspició el torneo. Pero la historia se volcó para el lado del que este año se dio el gran gusto de ganar Roland Garros. Gaudio también se llevó la copa Daniel Schapira, tenista desaparecido durante la dictadura militar.
En el primer game, Gaudio dispuso de tres ocasiones para quebrarle el saque a Nalbandian, quien primero aprovechó un error no forzado de su rival y después remontó con un ace y un winner. Enseguida, el cordobés sí aprovechó el único break que tuvo y rápidamente se colocó 3-0.
Gaudio fue remontando de a poco variándole el juego, tirando drops y cuando Nalbandian sacaba 5-3 para ganar el set, el campeón de París quebró y tuvo todo para igualar, pero el de Unquillo lo volvió a quebrar y se quedó con el primer capítulo por 6-4.
Parecía que la final se iba rápidamente hacia Nalbandian, pues le quebró el saque en el cuarto game y se puso 3-1. Pero Gaudio le quebró, mantuvo y después le rompió en cero para finalmente llevarse el set con otro 6-4 (el último game, con su servicio, también lo obtuvo en cero).
En el tercer set, Gaudio tomó ventajas de 2-0, pero Nalbandian (quien lloró cuando en la entrega de premios se recordó la reciente muerte de su padre) igualó en 2. Sin embargo, el cordobés perdió su saque en cero (con una doble falta), y de allí en más todo fue para el campeón de París.
Uno de los encargados de la organización informó que ésta edición fue “muy superior” a la del año pasado en todo concepto: recaudación y auspiciantes. El jueves y el viernes, el Buenos Aires estuvo colmado en un 80 por ciento, mientras que el sábado y ayer se agotaron las entradas.
Anoche, todos esperaban nuevamente a Maradona, pero se informó que el 10 decidió no ir porque el día anterior terminó agotado de firmar tantos autógrafos. “Hasta los policías que tenían que custodiarlo le pidieron una firma”, indicó uno de los organizadores.
Así, el tenis argentino le puso punto final a un año sensacional. Y fue en casa, como se merecía: con el mejor nivel.
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