EL ÚNICO ACUSADO POR UN TRIPLE CRIMEN DE CIPOLLETTI ESPERARÁ EL JUICIO EN LIBERTAD
El único acusado de un triple crimen cometido el 23 de mayo de 2002 en un laboratorio de Cipolletti, recuperó la libertad tras ser beneficiado con la excarcelación por la Cámara Segunda del Crimen de General Roca, informaron fuentes judiciales citadas por Télam. David Sandoval, quien fuera absuelto en un primer juicio, en en esta nueva oportunidad llegará libre al segundo debate por los asesinatos de la psicóloga Carmen Marcovecchio, la bioquímica Mónica García y la paciente Alejandra Carbajales, cometidos en esa ciudad de Río Negro.
Sandoval fue arrestado en julio de 2002 acusado de asesinar a las tres mujeres y herir a otra a la que creyó muerta. Los peritos hallaron entonces sus huellas en la escena del crimen, que habían pasado inadvertidas para la policía provincial. Fuentes de la investigación revelaron en ese momento que el acusado había sido atendido psicológicamente por una de las víctimas durante su infancia, cuando estaba internado en un Hogar de Menores en Neuquén. Sandoval pasó a ser uno de los principales sospechosos de los asesinatos.
La búsqueda se orientó inmediatamente hacia el joven que entonces tenía 26 años. El dato, revelado por Clarín en una edición sobre el triple crimen, llevó a intensificar los operativos de en esa ciudad y en General Roca. La única sobreviviente de la masacre, Ketty de Bilbao, recibió una herida superficial cerca de una oreja que no ocasionó lesiones graves. Tanto la psicóloga como la bioquímica recibieron 20 puñaladas. Se sospechaba que el crimen había sido planeado, y que, antes o después, Sandoval había necesitado de un cómplice. El crimen ocurrió el jueves 23 de mayo, cerca de las 20.30.
Esa noche, un joven ingresó a un laboratorio de análisis clínicos. Redujo a las cuatro mujeres que estaban allí, y en poco más de quince minutos, las maniató y las amordazó. A Bilbao y a García les disparó en la cabeza con un arma de pequeño calibre. Luego las atacó con dos armas blancas. Las dos profesionales tenían 20 puñaladas cada una. A García la degolló con dos cortes en la garganta. Después, roció a las cuatro con ácido acético. Cuando terminó, salió y cerró la puerta con llave. En ese momento, la hija de Bilbao entró a buscar a su madre y se topó con el agresor, al que pudo describir muy superficialmente.
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